23 octubre 2007

El callejón de los milagros (1947). Naguib Mahfuz


Han pasado sesenta años desde que el egipcio Mahfuz escribió "El callejón de los milagros", pero qué tremenda sensación de modernidad nos deja. En su escritura, tan telegráfica, tan directa, tan poco dada a las concesiones. En la temática, esas mujeres sin derechos que se rebelan como saben, esos hombres que esconden su homosexualidad cuando les dejan, la belleza, ese amargo don que no todas las personas saben usar en su provecho... Han pasado sesenta años, pero el ser humano sigue arrastrando las mismas dudas, las mismas miserias. En un callejón de El Cairo, Mahfuz crea un crisol de personajes marcados por la pobreza, por la desesperanza. La panadera que pega a su marido, la hermosa Hamida, que sólo encuentra en los hombres una manera de huir del callejón, el honesto Abbas, el vivo Kirsha. El callejón Midaq reúne y mezcla todos los estereotipos, dejándonos un rastro desolado tras la última página. Porque el esplendor del Antiguo Egipto está detrás de tanta miseria, y sólo nos deja preguntas sin respuesta.

Biografía del autor: Naguib Mahfuz nació el 11 de diciembre de 1911 en El Cairo. Cursó estudios en la Universidad Rey Faruk I (hoy Universidad de El Cairo). Fue el menor de siete hijos de un funcionario. Especialista en literatura medieval y arábiga. En la universidad, donde estudió filosofía, se inició en la escritura con artículos para revistas. Traductor al árabe de la obra de James Baikie El antiguo Egipto, en 1932. Dio expresión en metáforas poderosas, en un período de medio siglo, las esperanzas y frustraciones de su nación. Los lectores se han identificado tan frecuentemente con su obra, gran parte de la cual ha sido adaptada para el cine, teatro y televisión, que muchos de sus personajes han llegado a ser nombres familiares en Egipto y en otras sitios del mundo Arabe. Por otra parte, su obra, aunque profundamente volcada en la realidad local, apela a aquello que es universal y permanente en la naturaleza humana, como se puede apreciar por la recepción relativamente buena que su producción literaria ha encontrado en otras culturas. Comenzó a escribir ficción y publicó más de 80 relatos en los seis años siguientes. Su colección Susurro de locura se publicó en 1938. Trabajó en el ministerio de Asuntos Religiosos, de 1939 a 1954, y publicó tres volúmenes de una serie de 40 novelas históricas ambientadas en el periodo faraónico. Abandonó el proyecto y escribió novelas sobre temas sociales, también varios guiones para el cine. Su Trilogía de El Cairo (1956-1957) obtuvo un gran éxito. La novela El callejón de los milagros (1947), fue llevada al cine por el director mexicano Jorge Fons (1995). La película obtuvo el Premio Goya en España. En el año 1990 la obra repitió este éxito al ser traducida a otras lenguas europeas. Entre sus obras destaca Chicos de Gebelawi (1959), El ladrón y los perros (1961) y Miramar (1967). Considerado el «padre» de la prosa árabe contemporánea, en 1972 recibió el prestigioso Premio Nacional de las Letras Egipcias y se le otorgó el Collar de la República, el más alto honor de su nación. En 1988 se le concede el Premio Nobel de Literatura. Su estado de salud empezó a deteriorarse en 1994, cuando un integrista islámico intentó asesinarle —acusándole de atacar a la religión musulmana en sus novelas— y le clavó un cuchillo en el cuello. El ataque le causó graves daños en la visión y la audición, así como la parálisis del brazo derecho. Morirá en El Cairo en 2006.

14 octubre 2007

Mantícora (1972). Robertson Davies


En Mantícora, segunda parte de la trilogía de Deptford de Davies, la historia se centra en la familia Stauton. Pero si en El quinto en discordia cerrábamos el libro con un terrible descubrimiento sobre la muerte de Boy Stauton, Mantícora lo abrimos con Boy enterrado y su hijo David enfrentándose a una psiquiatra en Zurich para asumir esa muerte. Toda la novela vemos a Boy Stauton a través de los ojos de David, quien, a su vez, aprende a interpretar sus sentimientos a través de las indicaciones de la psiquiatra J. von Haller. Es decir, nunca estamos cerca de Boy, del Boy real, porque su figura la tamizan primero los recuerdos de su hijo, y después las interpretaciones que de esos mismos recuerdos hace tras las sesiones psiquiátricas. En ningún momento sentí empatía hacia Boy Stauton. Más bien al contrario, resulta sorprendente que haya causado semejante influencia en su hijo, un inteligente y brillante abogado. A medida que avanza la novela, David se nos presenta como un hombre íntegro, recto en su proceder, en claro contraste con la errática pero increíblemente atractiva figura de su padre, el seductor. Apenas hay compasión hacia su madre, cuya extraña muerte causó también una notable impresión en David. El lector acompaña al protagonista en las sesiones con la psiquiatra, clara seguidora de Jung aunque con un método muy perfeccionado tras años de pragmática influencia suiza. David conocer al final de esta novela al extraño mago que tan relacionado está con su destino, aunque él lo ignore. La escena de Ramsay lanzando al vacío la piedra que apareció en la boca del cadáver de Boy Stauton es enormemente reveladora, deslumbrante. La mantícora del título, ese animal mitológico con cuerpo de león, cabeza humana y cola con aguijón, es algo más que un símbolo.

Biografía del autor: Robertson Davies (1913-1995) murió siendo un escritor mundialmente famoso y uno de los autores canadienses más importantes. Nacido en la región de Ontario, se educó en distintas instituciones de su país y Europa. Tras licenciarse en Literatura en Oxford, trabajó como actor en la Old Vic Repertory Company, donde conoció a la que más tarde sería su esposa. En 1940 regresa a Canadá para dedicarse con éxito al periodismo y a escribir comedias; su columna humorística, firmada con el seudónimo de Samuel Marchbanks, tuvo un éxito inmediato y algunas de sus obras de teatro –que él mismo produjo– fueron muy aclamadas. A comienzos de los años cincuenta publica la primera de sus once novelas, organizadas en trilogías, que lo harían mundialmente famoso: la Trilogía Salterton; la Trilogía Deptford: El quinto en discordia (1970), La Mantícora (1972) y Mundo prodigioso (1975); la Trilogía Cornish; y la inacabada Trilogía de Toronto. En los años sesenta abandonará progresivamente el periodismo y comenzará a enseñar literatura en la Universidad de Toronto, actividad que compaginará con la escritura hasta su jubilación. Además de novelas, Davies es autor de una treintena de libros entre cuentos, obras de teatro, crítica literaria y recopilaciones de artículos. www.librosdelasteroide.com.