05 abril 2008

Diario de Ana Frank (1947). Ana Frank


Leí el diario de Ana Frank siendo una adolescente, y no me había atrevido a releerlo de adulta hasta que se cruzó en mi camino, hace unos meses, el musical basado en su historia. Se terminaron entonces las excusas. Ana Frank regresó a mi vida, y releer su diario era cuestión de tiempo. Por fin lo he hecho. Me ha sucedido lo que muchas otras veces al leer de nuevo libros que había leído de adolescente: parece un libro distinto. Cuando leí este diario en los ochenta me fascinó, sobre todo, lo cercana que me sentía a Ana, en constante conflicto con su madre, enamorada y desenamorada mil veces por minuto... y madura. Mucho más madura de lo que los padres suponen que es una adolescente de 13 años. Ahora, sin embargo, el peso de la tragedia de Ana marcó toda la lectura. Y ya no me sentí identificada con ella... ahora tengo 36 años. Es más, por momentos me sonreía porque Ana es en ocasiones tan repelente o listilla como yo solía ser a su edad. Por eso ha sido una lectura maravillosa. Porque he podido distanciarme de la sensación de estar leyendo simplemente las cuitas de una adolescente para centrarme en todo lo que esas confesiones revelan del género humano. Lo complicado que es convivir... nunca mejor reflejado que en esta historia tan desgarradoramente real. Ana era una niña fuera de lo común. Quién sabe qué hubiese llegado a hacer si la hubiesen dejado vivir.
Biografía de la autora: (Wikipedia). Anneliesse Marie (Anne) Frank (*12 de junio de 1929 - † marzo de 1945) fue una judía alemana, que dejó constancia en su diario de sus experiencias en un escondrijo o desván construido en un edificio de oficinas, mientras se ocultaba con su familia de los nazis en Ámsterdam, Holanda, durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes, donde morirían todos salvo su padre, Otto. Anne fue enviada a los campos de concentración nazis de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y más tarde al campo de concentración de Bergen-Belsen. Murió allí de fiebre tifoidea a finales de febrero o principios de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado. Años después, su padre publicó su famoso diario, conocido en español como el Diario de Ana Frank.