16 agosto 2007

Casa de muñecas (1879). Henrik Ibsen


Ningún momento mejor para releer a Ibsen que a las puertas de un viaje a Noruega. Quizá el portazo de Nora es un momento cumbre de la Historia, con mayúsculas, del teatro de todos los tiempos. Pero leído en su contexto social, en la puritanísima sociedad coetánea de Ibsen, es algo más: significó el nacimiento de un movimiento feminista alentado por los artistas. Nora es el paradigma de la mujer moderna que empieza a serlo. La mujer que intenta dejar atrás las convenciones sociales, las costumbres castradoras y la comodidad, pero a la vez el esclavismo, de la vida entregada a un hombre. Paralela a esta, en su día, escandalosísima heroína, Ibsen desarrolla las reglas del que será el teatro moderno. La trama es enormemente sencilla: Nora es una joven mujer casada y con hijos, hermosa y superficial. Sólo una vez ha roto las reglas, cuando una grave enfermedad de su esposo, que le obliga a cambiar de aires, la impulsa a pedir un préstamo para pagar el viaje. Lo hará a espaldas de su marido, falsificando la firma de su ya fallecido padre para obtener el dinero. La resolución de esta trama es el eje de Casa de muñecas, una obra esencial.

Biografía del autor (Wikipedia): Henrik Iben nació en 1828 en Skien, una pequeña ciudad al sur de Noruega, y murió en 1906 en la actual Oslo, entonces Cristianía. Se le considera el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más ha influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su época, sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, obras que cuestionaban el modelo de familia y de sociedad dominante. Su padre, un próspero comerciante, se arruina cuando Henrik cuenta ocho años de edad y la familia debe trasladarse a una granja en las afueras de Gjerpen, única propiedad que logra salvar de la quiebra. Allí el pequeño Henrik deberá recorrer 5 kilómetros para asistir a la escuela y se convierte en un niño introvertido y solitario. En 1842 regresan a Skien, y Henrik, con 14 años, ingresa en un colegio religioso. Permanecerá en él hasta los 16 años, cuando las necesidades económicas le obligan a desplazarse a la pequeña ciudad de Grimstad para trabajar durante seis años como aprendiz de farmacia. Durante su estancia en Grimstad apenas se relaciona, acentuándose su carácter introvertido. Termina los estudios de secundaria y comienza estudios de medicina (que nunca terminará), se interesa por la literatura y escribe sus primeros poemas y obras dramáticas. De esta época son los poemas Resignación y En otoño y los dramas (de carácter romántico) Catilina y La tumba del guerrero (o El túmulo del héroe). En 1850 se traslada a Cristianía, donde, después de intentar retomar los estudios, a pesar de llevar una existencia de penurias económicas decide vivir de sus obras. Publica Catilina bajo el seudónimo de “Brynjolf Bjarme” que es mal acogida por la crítica y no consigue que sea representada. Colabora con el periódico de la Sociedad de Estudiantes Samfundsbladet y con la revista satírica de literatura y política Andhrimner. El 26 de septiembre de 1851 se representa por primera vez una de sus obras, La tumba del guerrero, en el Cristianía Theater. En 1852 consigue el trabajo de ayudante de dirección en el recientemente establecido Det norske Theater de Bergen, con el compromiso de estrenar una de sus obras al año. Estrena cuatro obras: La noche de San Juan (1853), una nueva versión de La tumba del guerrero (1854), La señora Inger de Ostraad (1855) y La fiesta en Solhaug (1856). En Bergen conoce a Susannah Thoresen, la hija de un clérigo, con la que contraerá matrimonio el 18 de junio de 1858. En 1857 realiza viajes de estudios a Dresden y Copenhague. En septiembre de 1857 regresa a Cristianía para hacerse cargo de la dirección artística del Cristianía Norske Theater hasta su quiebra en 1862. En 1858 estrena: Los vikingos de Helgeland . Ese mismo año nace su hijo Sigurd y en años siguientes publica sus poemas Paa Viddeme (En las planicies) y I billedgalleriet (En la galería de arte) y escribe el drama La comedia del amor. A la quiebra del teatro le siguen meses de penuria económica; solicita a la Universidad una beca para viaje de estudios, le es concedida y viaja al oeste de Noruega recopilando datos sobre sus expresiones folclóricas. Escribe y publica el drama Los pretendientes de la corona (1863. Según tema concebido en 1858). En 1864 abandona Noruega y se dirige a Roma, donde un año después se reunirá con su familia. Ibsen consideró no vivir en el ambiente luterano y conservador de Cristianía e inició un exilio voluntario de 27 años. En Roma residirá 4 años. En 1868 se traslada a Alemania, donde residirá primero en Dresde (1868-75) y más tarde en Munich (1875-78). Ibsen es ya un dramaturgo con reconocimiento internacional y sus obras se representan en diversos países de Europa. En 1869 viaja a Egipto invitado como representante noruego a la inauguración del Canal de Suez. En 1873 es elegido miembro del jurado de arte internacional en la Exposición Universal de Viena. En 1878 vuelve a Roma, esta vez para residir durante siete años. Es en todo este tiempo de exilio voluntario cuando escribe su principal obra dramática, sus dramas realistas y simbolistas. En 1891, a los 63 años de edad, regresa definitivamente a Noruega y en 1895 fija su residencia en Cristianía. En 1898 Cristianía, Copenhague y Estocolmo (las tres capitales escandinavas) celebran solemnemente el setenta aniversario de Ibsen. Sigue escribiendo, de esta época es su drama Juan Gabriel Borkman (1896). En 1900 sufre un primer ataque de apoplejía, al que le sucederán otros que irán minando su salud hasta dejarlo postrado en cama totalmente paralítico. Muere el 23 de mayo de 1906 a los 78 años de edad.

8 opiniones:

Elena

Este libro es una de mis obras de teatro preferidas. El personaje de Nora es fascinante, y su poder de rebelión y de no aceptación de las normas sociales no ha perdido vigencia en todo este tiempo.

Entiendo que te marchas a Noruega dentro de poco, ¿no? Te deseo un buen viaje y unas felices vacaciones.

Un abrazo

Una mujer desesperada

me voy el lunes a oslo, sí. intentaré pasarlo muy muy bien, a la vuelta os cuento!

Viguetana

Yo no he leído la obra pero la he visto representada en el teatro en dos ocasiones. Y sí, me encantó, aunque a la vez produzca tristeza sentir que hay temas todavía tan actuales...

Feliz viaje, Des.

jeje

jeje mas de biografia googleriana que del comentario del libro

Una mujer desesperada

jeje, lo malo de los listillos es que metéis la pata. esta obra de Ibsen tiene setenta páginas, y si lees mi blog verás que no me gusta desvelar su argumento. en todo caso, la gente que deja en su primer comentario algo desagradable me sorprende. debe ser que yo no soy así.


hola vigue! disculpa, pero es que no soporto a los trolls, de verdad, siempre diciendo cosas negativas. el jeje este, como no habrá leído un libro en su vida, se viene a hacer chistitos. en fin.

si has visto la obra qué suerte, yo nunca he podido! un bico, guapa!

Viguetana

jajaja!! Ay, Des, eso es que te estás volviendo muy popular. Por eso te salen trolls por todas partes, jajaja!
Envidia cochina, eso es lo que tienen. Que les den!

Y sí, un placer lo del teatro, también...

Una mujer desesperada

ay vigue, es que no lo entiendo, mira que soy borde y nada...

Jovekovic

Yo también la he visto representada, en el viejo Lliure de la calle Montseny en Barcelona.
Es una obra deslumbrante, poderosa. La protagonista era Rosa Novell, una de las grandes damas de la escena de Barcelona.