02 junio 2009

Ada o el ardor (1969). Vladimir Nabokov


Ada o el ardor es el feliz apogeo de la narrativa de Nabokov, un escritor imprescindible que en esta novela obliga al lector a permanecer constantemente atento para no perderse ni uno de los giros, alusiones o dobles juegos que llenan la trama. La relación sexual entre dos hermanos centra el argumento, pero Nabokov es un maestro convirtiendo la sordidez en una luminosa proposición de nuevas vidas, de existencias inimaginables. Ada y Van parecen vivir en el Edén, las descripciones de Nabokov en la primera parte de la novela, cuando nos cuenta la infancia y adolescencia de los dos protagonistas, nos transportan a un paraíso terrenal, nos contagian su amor, desatado y profundamente sexual. A medida que avanzan hacia la madurez, el paraíso se difumina, pero ellos, atraídos de un modo magnético, no logran despegarse el uno del otro. El mundo que les rodea intenta cambiarlos, domarlos. Pero su atracción es demasiado poderosa. Es complicado para el lector zambullirse en la historia, porque es inquietantemente prohibida. Por eso resulta a veces confuso, embarazoso, seguir la trayectoria del amor de Ada y Van. Pero quizá por eso mismo es sencillo, a pesar de su complicación, avanzar en la historia, dejarse llevar por el mundo ensoñador y onírico que envuelve la intensa sexualidad de los protagonistas.

Biografía del autor:
Novelista estadounidense de origen ruso, poeta y crítico, considerado como una de las principales figuras de la literatura universal. Nabokov nació el 23 de abril de 1899, en San Petersburgo, en el seno de una familia de la aristocracia. En 1919, la familia abandonó el país para escapar de la Revolución Rusa. En 1922 Nabokov se graduó en la Universidad de Cambridge con la máxima calificación. Bajo el seudónimo de Vladimir Sirin comenzó a escribir para los diarios de los emigrantes rusos en Berlín, donde vivió de 1923 a 1937. Su novela sobre ajedrez, La defensa de Lùzin (1930), consagró a Nabokov como uno de los principales valores de la joven generación de escritores emigrados de Rusia. Durante los cinco años siguientes escribió cuatro novelas y un cuento, entre las que destacan Desesperación e Invitado a una decapitación. Pasó en Francia los tres años siguientes, donde comenzó a escribir en inglés. En 1940, se trasladó a Estados Unidos y cinco años más tarde adoptó la nacionalidad estadounidense. Su primera novela en inglés, Barra siniestra, se publicó en 1947. Su fama literaria fue discreta hasta la publicación en París de Lolita (1955), obra que supuso su consagración como escritor. Esta asombrosa novela narra la intensa y obsesiva relación de un hombre maduro con una adolescente precoz, y puede considerarse como un estudio del amor y el deseo sexual. Durante la década de 1960 se tradujeron a diversas lenguas algunas de las primeras novelas de Nabokov escritas en ruso, como Invitado a una decapitación. Pálido fuego (1962), la novela que siguió a Lolita, fue también muy elogiada. En 1964 publicó, en edición crítica, su traducción al inglés de la novela de Alexandr Pushkin Eugene Onegin (4 volúmenes). Habla memoria (1966) es un nostálgico relato de su infancia en la Rusia imperial y su vida posterior hasta 1940; las memorias se publicaron originalmente en forma abreviada en 1951, bajo el título de Prueba poco convincente. Rey, dama, valet, escrita en Berlín y publicada en ruso y alemán en 1928, es una parodia de una novela tradicional. En 1969 apareció Ada o el ardor, un ejemplo claro de su obra. En 1973 publicó dos libros: Una belleza rusa y otros relatos, y el ensayo Opiniones contundentes. En 1959 Nabokov se estableció en Suiza, donde vivió recluido hasta el 2 de julio de 1977. Murió en Montreux. El territorio exclusivo de Nabokov es la tragicomedia compleja, en la que el tiempo y el espacio se condensan o se expanden, y las metáforas y los símiles se entremezclan en un juego incesante. Como dijera el propio autor: "Aunque camino siempre al borde de la parodia, tiene que haber, por otra parte, un abismo de seriedad".

03 mayo 2009

La ladrona de libros (2005). Markus Zusak


La ladrona de libros es una novela bienintencionada, llena de ternura a pesar de su tristeza, y narrada en un estilo que recuerda ligeramente al del Roald Dhal, quizá porque tanto Zusak como Dahll son autores catalogados como narradores juveniles aunque sus obras, en ocasiones, escondan mucho más de lo que parece. Liesel, la protagonista de esta novela, es una cría que vive en la Alemania nazi a la que acoge una pareja de mediana edad tras la trágica muerte de su hermano y la desaparición de su madre. El telón de fondo, la sórdida vida de la clase baja en aquellos años, la barbarie contra los judíos, las casi indestructibles relaciones que se forjan en la infancia y la verdad incontestable de que la guerra es una mierda, que asola todo lo que encuentra a su paso. La Muerte es la narradora de esta novela deliciosa a pesar de su simpleza narrativa, y ella nos va guiando a través de la desoladora vida de Liesel sin dejarnos sin embargo caer en la desesperanza.

Biografía del autor: (Wikipedia):
Markus Zusak, nacido en 1975 en Sydney, es un escritor australiano conocido internacionalmente por sus novelas de literatura infantil I Am The Messenger y La ladrona de libros entre otras obras. Markus Zusak nació como Branko Cincovic, pero decidió cambiar su nombre a la edad de 19 años, cuando se mudó de su casa y comenzó su carrera de escritor. En una entrevista para el Sydney Morning Herald, Zusak dijo que desde niño fue escuchando historias acerca de la Alemania nazi, el bombardeo de Múnich y del maltrato de los Judíos. Estas historias le inspiró a escribir el libro de La ladrona de libros.

09 abril 2009

La soledad de los números primos (2008)



Entre los números primos, como entre las personas, algunos son realmente especiales. Son los llamados primos gemelos, pues entre ellos se interpone siempre un número par. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43, permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca. Como ellos, Alice y Mattia siempre están separados por un número par que se interpone entre ellos. Sólo que en la vida, a diferencia de en las matemáticas, pocas cosas son tan exactas; en vez de un 12 les separa la palabra que no han dicho. En vez de un 18, la mirada que escondieron, la sonrisa que escamotearon para no exponerse demasiado. Heridos en su niñez, ella en un accidente de esquí, él por la trágica pérdida de su hermana, durante toda la novela crecen juntos, pero sin llegar a tocarse. A veces están tan cerca de rozarse que el lector aguanta la respiración. Pero el número par aparece, siempre, enlazando encuentros y desencuentros hasta el final, trágico pero notablemente hermoso. Esta novela deja una sensación mágica, nostálgica, como de una historia que nos suena pero no ubicamos hasta que descubrimos que, quizá, nos ha pasado a nosotros. Giordano, el autor, es un físico... y aunque no llegue a epatarnos por su maestría narrativa, sí lo hace por la ensoñadora atmósfera que consigue crear en su primera novela.

Biografía del autor: De la física matemática a la primera plana de las publicaciones literarias. Los caminos de la literatura son insospechados, pero el que ha seguido Paolo Giordano (Turín, 1982) lo es aún más. Licenciado en Física Teórica, el joven escritor italiano decidió sentarse a escribir para poner un poco de orden en su vida y acabó encontrándose con «La soledad de los números primos», una de las revelaciones literarias de la temporada que, además de valerle el Premio Strega, se ha traducido a más de una veintena de idiomas. «La física explora el mundo exterior, pero la escritura busca y profundiza en el interior de las personas», dice Giordano.

25 enero 2009

El pecho (1972). Philip Roth


Digamos que El pecho parece beber con intensidad de La metamofosis, pero la ironía de Roth convierte el sórdido existencialismo de Kafka en una historia desternillante a pesar del drama que supuestamente plantea. David, un profesor con una vida de lo más anodina, se despierta una mañana convertido en un pecho de mujer. Ingresado en un hospital, el placer que siente cuando le tocan convierte el relato en una mezcla de análisis sexual y surrealismo asexuado. Por momentos, la ira que siente ante su increíble situación parece desbordarle, pero el placer termina por mitigarla. A estas alturas, decir que Roth es uno de mis escritores favoritos no es ninguna novedad, pero es que cada nuevo libro suyo que cae en mis manos me deja más alucinada.

Biografía del autor: Philip Roth nació en Newark (Nueva Jersey) en 1933. Su familia, judía, acababa de emigrar de Europa cuando él nació. Estudió en la Universidad de Bucknell y después hizo un posgrado en la de Chicago, donde obtuvo una maestría en Literatura inglesa. Enseñará escritura creativa en las universidades de Iowa y Princetown. En 1992 se retira de la docencia y se dedica a escribir. En Chicago conocerá al novelista Saul Bellow y a su primera esposa, Margaret Martinson, de la que se separó en 1963. Ella morirá en 1968 en un accidente, pero siempre estará presente en la obra de Roth. Martinson es la inspiración para el personaje femenino en varias de las novelas de Roth, incluyendo a Maureen Tarnopol en My Life As a Man, y, muy probablemente, Mary Jane Reed (o "La Changa") en Portnoy's Complaint. Philip Roth es probablemente el autor más premiado de su generación. Dos de sus novelas han ganado el National Book Award; otras dos fueron finalistas. En 1990 se casó con la actriz inglesa Claire Bloom, de la que se separó en 1994.

05 diciembre 2008

Azul casi transparente (1976)

Como un trainspoting con protagonistas de ojos rasgados, Azul casi transparente es una novela maravillosa dentro de su oscura sordidez. Los jóvenes, casi adolescentes, que deambulan por su páginas arrastran su miseria de borrachera en borrachera, de polvo en polvo, de droga en droga. Alucinados por la vida de los soldados americanos, se pliegan a sus peticiones, por degradantes que sean, y ruedan y ruedan en una espiral de autoflagelación que a pesar de su bárbara exposición resulta conmovedora. Ryū, el protagonista, parece ser el único capaz de escapar de la depravadora realidad que rodea al grupo, pero esto es una intuición que el autor intenta clavar en el lector, en ningún momento el protagonista intenta enmendar la pasividad que les define. Pasividad, es esta la palabra mágica en esta pequeña pero gran novela. Una pasividad que arrastra a todos los protagonistas, que les envuelve hasta hacerles considerar normal la vida irreal que viven..

Biografía del autor (Wikipedia): Ryū Murakami (村上龍), escritor y director de cine japonés, nacido en Sasebo, Nagasaki, el 19 de febrero de 1952. Su nombre verdadero es Murakami Ryunosuke (村上龍之介). Su prolifera carrera como novelista comienza en 1976 con la decadente Azul casi transparente, obra que lo convirtió en superventas y le granjeó el elogio de la crítica especializada. Sus novelas suelen caracterizarse por la crudeza en las descripciones y la violencia de las situaciones narradas. Debido a la coincidencia de apellidos con Murakami Haruki, en los ochenta sería frecuente que se hablara de los "dos Murakamis", aunque en realidad no son parientes ni comparten mucho en términos literarios.

Los hombres que no amaban a las mujeres (2004)


Harriet desapareció sin dejar rastro décadas atrás, pero cada día de su cumpleaños su viejo tío recibe una exótica flor... como ella solía hacer cuando vivían juntos. Ya muy anciano, Henrik Vagner decide que no quiere morir sin saber la verdad y contrata a un conocido periodista, Mikael Blomkvist, para que encuentre alguna pista. Mikael acaba de perder un juicio contra un poderoso empresario sueco tras publicar una información que no ha podido demostrar en su prestigiosa revista, Millenium, así que retirarse un año a investigar un asesinato del pasado le resulta hasta oportuno. Y hasta aquí puedo leer. Porque el mayor atractivo de esta novela es precisamente su trama. La novela de Larsson está arrasando en toda Europa, y en España compite en ventas con la última de Henning Mankell, para mí el mejor autor vivo de novela negra. Porque aunque Los hombres que no amaban a las mujeres mantiene la intriga, está bien armada y el argumento se sostiene, no me ha parecido una novela excepcional. Le falta esa atmósfera pesada que adoro en el género, ese ambiente sórdido y desequilibrante que tan bien retrata Mankell en sus libros. Larsson moderniza sin duda el género, pero no estoy segura de que esto me guste. El personaje femenino, una friki desconcertante, resulta enormemente original, sobre todo combinado con el metódico Mikael. Probablemente el cocktail que hacen entre ellos es lo que más me ha gustado de esta obra, con un final que difumina bastante las expectativas que gran parte de la trama levanta.

Biografía del autor: Stieg Larsson (Suecia, 1954-2004) falleció inesperada y trágicamente de un ataque al corazón, días después de entregar a su editor el tercer volumen de la trilogía Millennium y poco antes de ver publicado el primero. Periodista y reportero de guerra muy conocido como experto en los grupos de la extrema derecha antidemocrática, participó a mediados de los ochenta en la fundación del proyecto antiviolencia Stop the Racism, al que siguió en 1995 la Expo Foundation, de cuya revista Expo fue director. Luchador plenamente comprometido contra todo tipo de violencia, escribió varios libros de investigación periodística acerca de los grupos nazis de su país y de las oscuras conexiones entre la extrema derecha y el poder político y financiero. Gran lector y entusiasta del género negro y la ciencia ficción, escribía sus novelas por las noches, prácticamente en secreto.La publicación del primer volumen de la serie Millennium, Los hombres que no amaban a las mujeres, ha supuesto un verdadero fenómeno editorial en Suecia, repetido luego en los países nórdicos, Gran Bretaña, Francia y España, donde se han vendido millones de ejemplares. Lectores de todo el mundo recomiendan una obra que ha generado una extraordinaria adicción y que ha sido saludada como una obra maestra, la novela de la década.

05 octubre 2008

El lector (1995). Bernhard Schlink


Había leído a Schlink como autor de novela policíaca, y hace un par de años cayó en mis manos El lector. Pensé que era una aventura más de Selb, un detective interesante, aunque no tanto como Wallander... Pero El lector no hablaba de misterios. En todo caso, de misterios intangibles. El protagonista de esta novela esconde un secreto, pero su propia narración le redime, exponiéndose tan descarnadamente que por momentos uno duda de si realmente amaba a Hannah, la protagonista encubierta de esta interesante novela. Michael la conocerá cuando él tiene 15 años y ella 36. Inician una relación sexual en la que ella maneja las riendas, a veces con cierta sutil crueldad que el adolescente no sabe cómo interpretar. Cuando ella, un día, desaparece, Michael intenta encontrarla, pero de una forma desganada. Como si en realidad sintiese alivio. Pero la extraña fascinación que siente por Hannah volverá a enredarle en su existencia años después, cuando, casualmente, asiste a un juicio en el que ella es una de las acusadas. No revelaré por qué está encausada, ya que destrozaría el argumento de la novela. Sin embargo, ni siquiera la atrocidad del crimen logra alejar a Michael de esa mujer que el lector (no el de la novela, si no nosotros) nunca consigue aprehender, dada su estoicidad, su opacidad. Schlink es un excelente narrador, aunque enormemente seco, cortante incluso. Es una necesidad, en esta novela, interpretar esa sequedad como parte de la trama, ya que Schlink, a pesar de ofrecernos la historia en primera persona, narrada por Michael, no nos deja entrar más que unas pocas veces en el interior, en los sentimientos del protagonista.. Quizá porque parte de la historia se basa en vivencias personales, y Schlink se obliga a contemplarlas con cierta distancia. Curioso, pero efectivo. Al cerrar el libro, no me he sentido cerca de Michael. Pero, inexplicablemente, sí cerca de Hannah.

Biografía del autor (Wikipedia):
Bernhard Schlink (nacido el 6 de julio de 1944 en Großdornberg) es un escritor alemán y abogado conocedor de leyes. En 1998 fue nombrado juez en la corte constitucional del estado federal de Renania del Norte-Westfalia y es profesor de historia de la ley en Universidad Humboldt, Berlin, desde enero de 2006. Su carrera como escritor comenzó con novelas policiales teniendo como protagonista a un personaje llamado Selbst (juego de palabras con Yo Mismo); su primera novela se llamó Auto-castigo. Otra de sus novelas, El nudo gordiano, ganó el premio Glauser en 1989. En 1995 publicó El lector (Der Vorleser), una novela parcialmente autobiográfica sobre un adolescente que tiene un romance con una mujer mayor que desaparece súbitamente y luego se la reencuentra siendo estudiante de abogacía en un juicio a los criminales de la segunda guerra mundial. El libro se convirtió en un éxito de ventas en Alemania y fue traducido a 39 idiomas. La primera edición española apareció en el año 1997. Ganó el premio Hans Fallada, el premio Welt, el premio italiano Grinzane Cavour, el premio francés Laure Bataillon y el premio Ehrengabe de la Dusseldorf Heinrich Heine Society. En el año 2000 publicó una colección de cuentos titulada Amores en fuga.

26 agosto 2008

Elogio de la madrastra (1988). Mario Vargas Llosa


Doña Lucrecia, una cuarentona exuberante, y Rigoberto, su libidinoso esposo, tienen una vida maravillosa, llena de sexo, amor y gozo. Ella es su segunda esposa y el único escollo en su felicidad podría haber sido la relación con el hijo de Rigoberto, Fonchito, pero el niño la adora de tal forma que parece que los astros se han confabulado para llenar de plenitud la vida de la pareja. Pero Fonchito, cuya apariencia es de querubín, esconde en su interior muchos secretos. Sin darse cuenta, Lucrecia va cayendo en sus redes, hasta terminar rindiéndose a sus designios, acostándose con él. La escandalosa relación servirá al niño para dinamitar el matrimonio. Por momentos, el lector duda si en realidad Alfonsito es sólo un crío inocente o un malévolo niño con unos planes muy bien trazados. Como los desasosegantes adolescentes de Una vuelta de tuerca de James. Aunque a diferencia de la narración de Henry James, la atmósfera que crea Vargas Llosa destila una rijosa ironía que envuelve al lector, tanto en las descripciones de las abluciones nocturnas de Rigoberto como en las historias que inspiran al narrador algunos famosos cuadros, a los que convierte en escenas imaginarias de la vida del matrimonio. Toda esta pequeña novela huele a sexo, miuchas veces a sexo escandaloso, y sin embargo el lector no puede dejar de sonreír hasta el supuestamente trágico desenlace final... en el que queda clarísimo que Fonchito es cualquier cosa menos inocente.

Biografía del autor: Mario Vargas Llosa nació en 1936 en Arequipa (Perú). No conocerá a su padre hasta los diez años, ya que se separó de su madre al nacer él, y el reencuentro va a afectar mucho a Mario. Su padre impondrá en su vida una férrea disciplina, que él se resiste a adoptar. Estas vivencias las recogerá en La ciudad y los perros. Comienza a trabajar como columnista en varios periódicos limeños en cuanto termina el colegio. Estudiará Letras y Derecho en la Universidad de San Marcos, mientras sigue escribiendo. En 1995 se casa con su tía política Julia Urquidi, y con ella viaja a Europa. Todas sus vivencias las recogerá después en sus novelas, como La tía Julia y el escribidor. En 1958 llega a España con una beca de estudios, pero se instala un año después en París. Separado de su tía, se casará en 1965 después con su prima Patricia Llosa, y con ella viaja también a Europa. Vivirá hasta 1974 entre París y Barcelona. En 1990 se presenta sin éxito a la presidencia de Perú. En 1993 se nacionaliza español. Desde 1996 es miembro de la Real Academia.

16 agosto 2008

El retrato de una dama (1881). Henry James

Isabel Archer es seguramente el personaje femenino literario que más me fascina. Profundamente moderna, adelantada a una época de rígidas convenciones sociales, llena de preguntas sin respuestas y con un deseo tan desgarrador de ser libre que a medida que la novela avanza, sentir cómo sus alas se van empequeñeciendo es desolador. La trama arranca en Grandecourt, una hermosa casa inglesa a la que la norteamericana y pobre Isabel Archer llega con su rica tía, que ha decidido ocuparse de ella tras la muerte de su padre. En Grandecourt, Isabel conocerá a su tío, que la impresionará notablemente, y a su primo Ralph, enfermo de gravedad y uno de los personajes más lúcidos e inteligentes de todo El retrato. La novela también se va a cerrar en la casona, aunque mientras el arranque de la trama es luminoso y cegador, el final es ambiguo y, en realidad, triste. Isabel es una joven inusual, con una inteligencia y una personalidad llamativas, que atraerán a hombres tan diferentes como Lord Warbuton, el norteamericano Caspar Goodwood o el que será su marido, Osmond Ormond. Pero también a mujeres, como su moderna amiga, la periodista Henrietta Stackpole, o la intrigante madame Merle. A pesar del profundo deseo de independencia de Isabel, el lector es consciente, a través de la voz del narrador, de cómo este círculo de personajes comienza a tejer sus hilos alrededor de ella. No todos lo hacen con intención de manipularla, pero lo cierto es que Isabel será manipulada. A medida que avanza la novela, la revelación de que ha perdido su libertad se hace nítida para la protagonista, y el lector no deja de preguntarse en todo momento cuándo dará un puñetazo en la mesa para dejar todo atrás y recuperarla. Sin embargo, y aunque el final se presta a muchas interpretaciones, creo que la decisión que toma Isabel es en realidad la mayor prueba de que ha conseguido volver a ser libre, aunque la primera impresión es justo la contraria.

En una sociedad profundamente convencional y sometida a una rígida estructura de conveniencias, Isabel es un personaje atípico, una mujer fuera de lo común, una heroína que es heroína simplemente por ser diferente. James se detiene notablemente, como es común en él, en el análisis profundo de los pensamientos de su personaje. Maduramos con Isabel, nos hacemos mayores con ella, y la compadecemos y admiramos por igual. Sin embargo, James nos deja huérfanos en la última escena de este libro. Es una de las pocas ocasiones en que no conocemos una decisión de Isabel a través de sus reflexiones, sino que es su amiga Henrietta quien nos cuenta, y de paso a Goodwood, la última decisión de la protagonista. Después de centenares de páginas compartiendo sus más íntimos pensamientos, la que es quizá la decisión más importante de toda la novela es como un exabrupto. Seguramente cada lector interpreta este final de una manera, de hecho creo que eso quería Henry James: dejar el final abierto, obligarnos a seguir la vida de Isabel, imaginar qué va a pasar en su regreso a Roma, cuando tiene ya la certeza de que su matrimonio es una mascarada, cuando su juventud está quedándose atrás y ha sentido sin embargo el aliento de una pasión inesperada. El mundo en el que vive Isabel tiene unas normas, y aun respetándolas, ella se las salta a la torera casi sin pretenderlo.

James se inspiró en una mujer real para dar vida a Isabel Archer, aunque la historia que de ella cuenta sea ficción. Pero seguramente, aunque sus pensamientos se quedaron encerrados en sus salones, hubo muchas mujeres como Isabel a finales del siglo XIX. A diferencia de las heroínas de Austen, para quienes el matrimonio es el objetivo, para Archer su boda será la más profunda demostración de su espíritu indomable. Quizá sólo por este gesto, aunque después resulte fallido, sea Isabel tan libre. Por eso, a pesar de todo, cuando cierro la novela imagino que, tarde o temprano, se liberará de sus cadenas.

Biografía del autor: Henry James nació en 1843 en Nueva York. Su hermano mayor fue un excepcional filósofo, William James. Henry estudió en Nueva York, Londres, París y Ginebra. En 1875 se establece en Inglaterra, aunque hasta 1915 no obtiene la nacionalidad. Escribe desde los veinte años, y su obra se caracterizó siemre por su ritmo lento y las descripciones de sus personajes, extremadamente cuidadas. Escribió 20 novelas, 112 relatos y 12 obras de teatro. Murió en 1916 en Sussex.

10 agosto 2008

Rojo y negro (1830). Stendhal


Julien Sorel no me gusta. De hecho, dudo que a nadie pueda gustarle uno de los personajes más oscuros de Stendhal, del que nos hace un retrato despojado de compasión en el que desnuda sin piedad todo lo que él consideraba fallido en la sociedad de la época que le tocó vivir. A diferencia del vacío Fabrizio de La cartuja de Parma, tan lleno sin embargo de encanto que es imposible no sucumbir a su seductora personalidad, Sorel se nos presenta desde las primeras líneas de Rojo y negro como alguien oscuro, insincero - consigo mismo y con los demás - y aquejado sin embargo de una extraña necesidad de grandeza. Es recurrente para los escritores del XIX el tema de la pasión: grandes y avasalladores amores novelescos que embriagan a los protagonistas hasta dejarlos sin aliento. Fabrizio sentirá esa arrolladora pasión por Clelia, y Sorel por dos mujeres, ambas de la alta sociedad, a las que deslumbra por su aparente falta de hipocresía, a pesar de proceder de baja cuna. Pero, a diferencia del alocado Fabrizio, que seguramente no ama pero cree hacerlo, Julien Sorel busca ese amor de forma desesperada, como una conquista social encubierta, como la prueba de que, a pesar de su baja clase, está llamado a ser grande. A medida que avanza la novela, el pensamiento de Sorel se nos va mostrando sin tapujos. El narrador no empatiza con su personaje, simplemente lo expone con rudeza, lo deja desnudo ante el lector. En cierta medida, nos sucede algo parecido con Sorel a lo que puede suceder con el inolvidable Ignatius de John Kennedy Toole: cuanto mayor es su fe en su superioridad, más bajo cae para el lector. Claro que en La conjura de los necios esta dicotomía nos hace romper en carcajadas, y en Rojo y negro la sensación es de intensa sordidez. En pocas novelas hay un retrato psicológico tan profundo como en Rojo y negro. La capacidad de Stendhal para penetrar en el alma humana es alucinante. Todos los personajes de esta novela están tan bien trazados que resulta apabullante. Desde la provinciana señora de Rênal, la primera amante de Sorel, a la brillante pero insegura Matilde, Stendhal no nos ahorra ni una crítica a todos los estamentos sociales de la sociedad francesa del XIX. La doble moral, la hipocresía, la falsa necesidad de maravillarse a través de la sabiduría. Ningún cimiento queda en pie en Rojo y negro. Quizá por eso fue un estrepitoso fracaso cuando se publicó.


Biografía del autor: Nacido Henri-Marie Beyle en Grenoble, en 1873, en una familia burguesa, Stendhal se quedó huérfano de madre cuando contaba sólo siete años. Cuando aún no tenía veinte años, su padre es encarcelado durante el período del Terror. Stendhal llegará a París en 1799 con intención de estudiar, pero una enfermedad se lo impide y le lleva a trabajar al Ministerio de Defensa. Al año siguiente viajó a Italia, donde descubre la música de Rossini y Cimarosa. En 1801 participó en la campaña de Italia con las tropas napoleónicas. En esta época comienza a acercarse a las experiencias románticas. En 1802 deja el ejército. En 1815 se instala en Milán, donde publicará dos años después Roma, Nápoles y Francia, en el que se describe el llamado síndrome o mal de Stendhal, una especie de éxtasis y mareo que se produce al contemplar una acumulación de arte y belleza en muy poco espacio y tiempo. Stendhal lo experimentó al contemplar la basílica de Santa Croce de Florencia. En esos años viaja a Inglaterra y recorre casi toda Europa. Llegará a ser vicecónsul de Francia. En 1841 sufre el primer ataque de apoplejía, y en 1842 muere. Está enterrado en el cementerio de Montmarre. En su lápida hizo escribir este epitafio: «Arrigo Beyle, milanese. Scrisse, amò, visse Ann. LIX M. II. Morì il XXIII marzo MDCCCXLII» («Henry Beyle, milanés. Escribió, amó, vivió 59 años, 2 meses. Murió el 23 de marzo de 1842»).

03 agosto 2008

El economista naturalista (2007). Robert H. Frank

Robert Frank es un catedrático de Administración de Empresas que un día decidió reunir algunas de las preguntas y respuestas más ingeniosas de sus alumnos. El experimento es El economista naturalista, un divertido ejercicio económico en el que se buscan respuestas para problemas cotidianos. Por ejemplo, ¿es rentable para un restaurante rellenar de refresco el vaso del cliente sin cobrarle?, ¿por qué las tiendas exponen artículos navideños desde septiembre?, ¿por qué son de menor cilindrada los motores de los coches europeos que los estadounidenses? Preguntas de este tipo y respuestas meditadas son la tónica de este trabajo, que resulta enormemente entretenido aunque al ser su autor y sus alumnos norteamericanos algunas de las preguntas tienen poco sentido para nosotros.

Biografía del autor: Robert Frank es catedrático de Administración de Empresas y Economía en la Johnson Graduate Schoool of Management de la Universidad de Cornell. Ha publicado varios libros y ha sido galardonado con premios como el Leontief. Desde 1995 colabora con la sección de Economía del New York Times.


Sauce ciego, mujer dormida (2008). Haruki Murakami

Murakami es un gran narrador, de eso no albergo dudas. Pero cuanta más obra suya leo más fuerte es la impresión de estar leyendo una y otra vez la misma novela. En esta compilación de relatos cortos la sensación se me ha hecho asfixiante. Soy una devoradora entusiasta de relatos cortos, uno de mis géneros favoritos, y si bien es cierto que casi todos los autores tienden a seguir un estilo, en el caso de Murakami me ha costado diferenciar entre ellos a los narradores de las distintas historias. Es decir, el primer relato me encantó. Al quinto estaba aburrida, a pesar de que Murakami es un excelente escritor, que mantiene el ritmo de la narración, tiene un vocabulario brillante y esa ensoñación tan característica de sus historias, que a veces resulta conmovedora. Pero quizá es demasiado fiel a una serie de líneas argumentales. Quienes haya leído Tokio blues encontrarán de nuevo en alguno de estos relatos la historia del suicidio del amigo y de la extraña relación que el narrador establece con su novia. Y la búsqueda de la puerta que abre el espacio y el tiempo de otra de las historias nos lleva hasta Kafka en la orilla. Salvando esta ligera pesadez argumental y narrativa, los relatos de Murakami son buenos, de eso no cabe duda. Pero yo, al menos agradecería un poco que sus obsesiones no fuesen tan repetitivas.

Biografía del autor: Haruki Murakami nació en Kioto en 1949, pero pasará la mayor parte de su juventud en la ciudad costera de Kobe. Sus padres, cultísimos, enseñaban literatura japonesa. Él estudió literatura y drama griego en la Universidad de Waseda, donde conoció a su esposa Yoko. Su primer trabajo fue en una tienda de discos. Antes de terminar sus estudios, Murakami abrió el bar de jazz "Peter Cat (Gato Pedro)" en Tokyo, que funcionó entre 1974 y 1982. En 1986, tras el tremendo éxito de su novela Norwegian Wood, abandonó Japón para vivir en Europa y América, pero regresó a Japón en 1995. Su ficción, según Wikipedia, "es tachada de literatura pop por las autoridades literarias japonesas, es humorística y surreal, y al mismo tiempo refleja la soledad y el ansia de amor en un modo que conmueve a lectores tanto orientales como occidentales".

02 agosto 2008

Señores de Galicia (2008). Julián Rodríguez


Aunque para un no gallego sea complicado nombrar a un empresario de éxito de estas tierras que no sea el todopoderoso Amancio Ortega, lo cierto es que la grandes fortunas gallegas, como las meigas, haberlas hailas. Y el periodista coruñés Julián Rodríguez se ha encargado de reunirlas en una obra imprescindible para conocer quién maneja hoy por hoy los hilos de la economía gallega. Señores de Galicia es un trabajo periodístico abrumador por la vasta documentación que maneja, pero extraordinariamente bien compactado para convertir cifras y letras en una historia llena de vida. Aunque la economía, o todo lo que ella conlleva, suele ser una temática pesada para los no iniciados (entre los que me incluyo), lo cierto es que Señores de Galicia es una lectura amena. Estructurada en capítulos, Julián Rodríguez repasa las figuras más relevantes de la Galicia de hoy, desgranando los entresijos de las grandes fortunas gallegas desde sus orígenes. Resulta llamativo que haya tantos empresarios con nombres y apellidos casi anónimos que, sin embargo, manejan los hilos de una sociedad que, pese a quien pese, hace décadas que empezó a despertar de su letargo. Desde los señores de las cajas, Méndez y Gayoso, hasta las sagas conserveras, pasando por editores, constructores o navieros, Rodríguez propone un repaso exhaustivo de un mundo normalmente desconocido para el gran público. No es un libro sólo para gallegos, pero lo cierto es que será a ellos quien más sorprenda. O quizá no. Escrito con un interesante y periodístico ritmo narrativo, el autor se acerca a las figuras que describe como si de una novela de misterio se tratase, analizando a veces de modo casi psicológico sus personalidades. Es complicado acercarse a la obra de un amigo sin ideas preconcebidas, más cuando se trata de Julián Rodríguez, uno de los mejores periodistas de Galicia. Pero cuando el resultado es tan brillante, escribir una reseña resulta enormemente sencillo.

Biografía del autor: Coruñés del 68, Julián Rodríguez es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra y Máster en Economía por la de Vigo. Comenzó su andadura periodística en la Cadena Ser para incorporarse en 1991 a la sección de Economía de La Voz de Galicia, donde llegó a ser jefe de la sección de Investigación. En 1999 accedió a la dirección de El Adelanto de Salamanca, del Grupo Zeta, para el que también dirigirá El Periódico Extremadura. Entre 2006 y 2008 fue subdirector de la revista económica Capital, y actualmente escribe en El País Galicia y colabora con la TVG.

31 julio 2008

Más sexo y menos Nueva York (2007). Catherine Townsend

Cuando Irreverens se despidió de Vigo y de mí me regaló este libro. Mi obsesión por Sex and the city es de sobra conocida por todos los que me rodean... y supongo que a Irre y su pareja (que os vaya bonito, de verdad), les hizo gracia el título cuando lo escogieron para mí. Catherine Townsend no es un personaje inventado, como Carrie Bradshaw, es una periodista americana que vive en Londres que se hizo famosa contando sus experiencias sexuales en un diario británico. Sin alias. Sin pseudónimo. Y lo cierto es que las experiencias de Catherine no tienen desperdicio. Le gusta el sexo, y no lo disimula. Durante toda la narración se plantea preguntas que todas nos hemos hecho: ¿por qué una mujer con una vida sexual dilatada debe disculparse, mientras un hombre presume de ella? Bajo esta premisa, la periodista nos cuenta sus experiencias dispares con hombres, amantes y pseudoamantes. Su desinhibición es apabullante, y me hizo sentirme identificada con ella en muchísimas ocasiones. Una lectura recomendable para chicas... y sobre todo para chicos; nunca está de más entender ese universo paralelo que tenemos las mujeres en la cabeza...

Biografía de la autora: Catherine Townsend se describe a sí misma como “parte puta, parte romántica desesperada”. Su búsqueda consiste en conseguir el pastel y comérselo… una cita para cenar seguida de una apasionada noche, combinar echar una cana al aire con encontrar a tu compañero de alma. Townsend es una periodista que escribe una columna semanal sobre sus experiencias sexuales en The Independent. La columna ha alcanzado gran popularidad en el Reino Unido, gracias al enfoque práctico y al tono irónico de la autora.


29 julio 2008

En la frontera (1994). Cormac McCarthy


Esta es la segunda novela que leo de McCarthy, y la sensación desoladora ha sido aún más intensa que en No es país para viejos. Porque si en aquella el bien y el mal estaban perfectamente delimitados, aun con algunas sombras, en este prodigioso viaje no hay respiro. El lacónico Billy Parhan, un adolescente que deja su hogar para seguir el rastro de una loba, nos guía a duras penas en este viaje desde Estados Unidos a México, cruzando una y otra vez la frontera. Si ya la historia de la loba, al comienzo de la novela, es demoledora, con la crueldad del hombre aflorando descarnada, el resto del viaje de Billy apenas es mejor. Perdida su magnética relación con la loba, su vuelta a casa es terrible. Su huida con su hermano pequeño en busca de unos caballos robados, desesperada. Billy es un animal acorralado, tan acorralado como la loba que intentó salvar. De hecho, por momentos me dio la impresión de que fue más fácil para ella comunicarse con Billy que para Billy hacerlo con el resto del mundo. No sé si intentar entender sus silencios, sus frases certeras como balas, sus cáusticas reflexiones, tiene algún sentido. Porque el dolor que traspasa cada uno de los movimientos del güero, de Billy, es tan intenso que se sale de las palabras de McCarthy.

Biografía del autor: Cormac McCarthy nació en 1933 en Rhode Island. Toda su vida está envuelta en leyenda: no concede entrevistas, y se dice que vivió bajo una torre de perforación petrolífera y que en su juventud llevó la vida de un vagabundo. Considerado uno de los más importantes escritores norteamericanos, la publicación en 1992 de Todos los hermosos caballos, ganadora del Nacional Book Award, le reveló como uno de los autores de mayor fuerza de la nueva narrativa norteamericana.

01 julio 2008

La pulga de acero (1881). Nikolái Leskov


El irónico y cáustico sentido del humor que destila esta obra, escrita como un cuento ruso, es tan intenso que por momentos abruma. Leskov fue un escritor incomprendido a veces en su época, y leyendo La pulga de acero es fácil comprender las dudas de sus lectores, porque no se sabe en ningún momento si la aguda pluma de Leskov apunta a los rusos, a los extranjeros, o constantemente a ambos. Dado su carácter conservador, sus obras más críticas resultaron duras de digerir para sus coetáneos, pero lo cierto es que esta cortísima narración no tiene desperdicio. El tono, el lenguaje y el ritmo son magníficos, y sobre ellos planea una risa siempre insinuada que nunca termina de convertirse en abierta carcajada. No es necesario. Desde que el zar Alejando encuentra en Inglaterra la prodigiosa y minúscula máquina que da título a la obra hasta que el artesano ruso El Zurdo intenta mejorarla el surrealista argumento no deja de sorprender. Un clásico que merece la pena descubrir.

Biografía del autor (Wikipedia): Nikolái Semiónovich Leskóv (en ruso: Никола́й Семёнович Леско́в; Gorojovo, provincia de Orlov, Rusia central, 16 de febrero de 1831 - San Petersburgo, 1895) fue un escritor y periodista ruso. Nieto de un sacerdote ortodoxo ruso y sobrino de un cuáquero inglés, siempre se interesó por las cuestiones morales y religiosas y sostuvo puntos de vista de moralista ante cualquier cuestión. De familia noble y educado en buenos colegios, quedó huérfano a los 16 años y su herencia fue pasto de acreedores, de forma que tuvo que ganarse muy pronto la vida y no pudo realizar estudios universitarios. Trabajó como escribiente en el juzgado penal de su ciudad y luego como agente comercial en Kiev, a las órdenes de un tío político, en cuyo cometido viajó mucho por todo lo largo y ancho de Rusia y adquirió un conocimiento de primera mano del país y sus gentes; en sus últimos años, Leskov consideraría crucial este periodo en su desarrollo como escritor; también aprendió ucraniano y leyó mucho, filosofía y economía sobre todo. En 1853 se casó con Olga Smirnova, de la cual tendrá una hija y un hijo, Andrei, que será más tarde su biógrafo; al poco se separa de su mujer. En 1861 se trasladó a San Petersburgo y empezó a trabajar como periodista; Entre 1862 y 1863 viajó a Europa Oriental y Francia y vive con Katerina Bubnova desde 1865 hasta 1877. Ya en 1862 había publicado su primer relato de ficción, El bandido; a él seguirán sus novelas políticas Sin salidaEnemigos mortales como Acuchillado (1871) prosiguen este ataque a las doctrinas materialistas y a la pérdida de valores de la sociedad; por el contrario, Leskov prescribe a las crisis individuales y sociales el remedio del perfeccionamiento ético y social del individuo, del que vendrá el de la nación. Próximo al partido conservador, ensalza la vida patriarcal del clero ortodoxo en sus "Crónicas del pasado": Gentes de la Iglesia, (1872); El ángel sellado (1873), donde además relata las curiosas peripecias de un icono confiscado. Bien mirado entonces por el poder establecido, obtuvo en 1874 un puesto en el Ministerio de Instrucción Pública y, poco después, otro en el de Hacienda. Pero la publicación en 1878 de Pequeños detalles de la vida episcopal, de corte satírico y anticlerical, le hizo perder sus cargos oficiales en el estado zarista; su estética ya se ha vuelto más crítica y así continúa ya hasta el final enApuntes de un desconocido (1884) o en el cuento Pequeña equivocación (1883). En sus últimos años, influido por el Espiritualismo en que va a parar parte del Realismo europeo, y por su máximo representante en Ruisa, León Tolstoy, alterna su crítica humorística y satírica con el ensalzamiento de la vida sencilla de los hombres del pueblo y de las figuras de religiosas del pasado. Así ofrece retratos del «varón justo» casi siempre perseguido pero dotado de virtudes cristianas, prototipo según el autor del carácter ruso ideal. Sus protagonistas de este ciclo proceden del pueblo, por lo general, y son tratados por el autor con gran simpatía y a veces con un exquisito humor: El peregrino encantado (1873), El inmortal Golován (1880), La pulga de acero (1881), Los varones interesantes (1885), Un hombre de guardia (1887), Los ingenieros incorruptibles (1888). Durante los años 80, Leskov, en su afán de reforma moral evangélica y de humildad cristiana, inicia un ciclo nuevo, basado en las vidas de los santos de las leyendas bizantinas: El juglar Pamfalón (1887) y La hermosa Aza (1888), entre otras. Por otra parte, sus denuncias de los graves defectos del sistema zarista son tan virulentas que la policía secuestra y quema sus obras, como Gracia administrativa (escrita en 1893 y publicada en 1934) o Madriguera lebruna (escr. 1894, publ. 1917). Son satíricas también Alegría y tristeza (1871) y El sinvergüenza (1877), entre otras.

Cometas en el cielo (2003). Kahled Hosseini


Estoy acostumbrada a que me recomienden libros que a todo el mundo han apasionado y que a mí me dejan bastante indiferente. Es el caso de Cometas en el cielo, una novela que aun disponiendo de un argumento atractivo y de un escenario apasionante (el Kabul anterior a los rusos y los talibanes), no ha acabado de convencerme. Claro que una de mis pasiones es leer libros de este estilo mientras viajo en avión, novelas sencillas, entretenidas, que no requieren de toda tu mente alerta para acercarte a ellas, así que se podría decir que ha cumplido su función. La historia se centra en Amir, un niño afgano de clase alta que se cría con Hassam, un hazara con el que, a pesar de la diferencia social, mantiene una amistad sólida. Pero la cobardía de Amir en un suceso infame dará al traste con esa amistad. Tras la toma de Afganistán por parte de los rusos, Amir y su padre se marchan a Estados Unidos, pero la novela se cierra con la oportunidad de Amir de saldar su deuda con Hassam. Lo mejor de la obra ha sido para mí acercarme a un país tan desconocido como Afganistán, conocer de cerca a sus gentes, sus costumbres.


Biografía del autor: (Wikipedia). Khaled Hosseini (Kabul, Afganistán, 4 de marzo de 1965). Médico y novelista afgano-estadounidense). Su padre fue diplomático del Ministerio de Asuntos Exteriores de Afganistán y su madre enseñaba Farsi e Historia en un gran instituto en Kabul. En 1976, El Ministerio de Asuntos Exteriores envió a la familia a París. En 1980 estaban preparados para volver a Kabul pero para entonces Afganistán había sufrido la invasión soviética. Los Hosseini recibieron asilo político de Estados Unidos. En Septiembre de 1980 se trasladaron a San José, California. Hosseini acabó los estudios secundarios en 1984 e ingresó en la Universidad de Santa Clara, donde se graduó en Biología en 1988. Al año siguiente entró en la Facultad de Medicina de San Diego (California), donde en 1993 se licenció en Medicina. Completó sus prácticas como residente en el Cedars-Sinai Hospital de los Ángeles. Trabajó como interno en prácticas de 1996 a 2004. Mientras hacía estas prácticas, empezó a escribir su primera novela, Cometas en el cielo, que se publicó en 2003 y que, desde entonces, se ha convertido en un bestseller y se ha publicado en 38 países. En 2006 fue nombrado embajador de buena voluntad del ACNUR (UNHCR en sus siglas en inglés), Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.

08 junio 2008

La mancha humana (2000). Philip Roth


Después de cerrar la última página de esta novela sentí un vuelco en el estómago. Hace años que escucho definir a Roth como el autor de "La mancha humana", como si fuese la mejor o al menos la más conocida de sus novelas. Con Roth tengo un problema, cada obra suya que leo me parece la mejor hasta que leo otra, y esta vez no es una excepción. Zuckerman es en esta ocasión un narrador moderado, mucho menos cáustico y cínico que en otras novelas. Porque su papel es contarnos la historia de Coleman Silk, un viejo catedrático que debe dejar su puesto, tras revolucionar la universidad y convertirla en un ejemplo académico, cuando es acusado de racista. Un comentario jocoso tiene la culpa, aunque desde luego Silk no es un racista. De hecho, oculta un oscuro secreto que volteará la historia hacia el final del libro. Pero el viaje que hacemos con Zuckerman hasta lo más profundo de Silk, hasta lo más profundo de América, es agotador, tremendo, maximalista, imprescindible. El personaje de Silk se va dibujando ante nuestros ojos lentamente, primero nos resulta ajeno, luego nos produce ternura, despierta nuestra compasión, a veces admiración, pero nunca, nunca, indiferencia. Roth le pega una auténtica bofetada a la sociedad americana, como suele ser común en su narrativa, con esta novela magnífica, en la que las convenciones, la hipocresía de una sociedad demasiado políticamente correcta se nos ponen ante los ojos sin tapujos, descarnadas. Coleman Silk despierta las iras de muchos de sus compañeros, pero, en realidad, no hace más que poner ante todos ellos las miserias que esconden en el más oculto de sus armarios. Desde la profesora francesa que le detesta, porque ni ella sabe que lo desea, al compañero cobarde que es incapaz de salir en su defensa, la galería de personajes del lado oscuro es un emocionado retrato de cuanto hay de falsedad en la sociedad moderna. Frente a ellos, Faunia, una ordeñadora de 34 años a la que la vida ha tratado como una mierda y que, sin embargo, se revela como quizá el personaje más digno de todos. Y, entre ellos, un Zuckerman atónito, por una vez, que nos guía casi sin darnos cuenta por este teatro de vanidades que, en el fondo, no nos resulta tan ajeno.

Biografía del autor: Philip Roth nació en Newark (Nueva Jersey) en 1933. Su familia, judía, acababa de emigrar de Europa cuando él nació. Estudió en la Universidad de Bucknell y después hizo un posgrado en la de Chicago, donde obtuvo una maestría en Literatura inglesa. Enseñará escritura creativa en las universidades de Iowa y Princetown. En 1992 se retira de la docencia y se dedica a escribir. En Chicago conocerá al novelista Saul Bellow y a su primera esposa, Margaret Martinson, de la que se separó en 1963. Ella morirá en 1968 en un accidente, pero siempre estará presente en la obra de Roth. Martinson es la inspiración para el personaje femenino en varias de las novelas de Roth, incluyendo a Maureen Tarnopol en My Life As a Man, y, muy probablemente, Mary Jane Reed (o "La Changa") en Portnoy's Complaint. Philip Roth es probablemente el autor más premiado de su generación. Dos de sus novelas han ganado el National Book Award; otras dos fueron finalistas. En 1990 se casó con la actriz inglesa Claire Bloom, de la que se separó en 1994.

27 mayo 2008

Nudo de sangre (2008). Agustín Sánchez Vidal

Nudo de sangre es básicamente una novela de aventuras.Teñida, eso sí, de un auténtico manual de quipus, los nudos que los esplendorosos incas convirtieron en seña de identidad y que los historiadores empiezan a interpretar como un modo de lenguaje, alternativo a la escritura, dada su complejidad. Sánchez Vidal hace de un quipu el protagonista de su novela, ganadora del Premio Primavera de Espasa, y con él nos lleva en busca del mítico tesoro de los incas. La leyenda dice que tras tres décadas resistiendo la embestida española en Vilcabamba, la ciudad perdida, los incas cayeron sin desvelar a nadie dónde se escondían sus inimaginables riquezas. El oro de Perú, que la codicia española persiguió sin descanso, aunque para ello tuviese que destrozar un modo de vida milenario. Entre leyenda e historia, Sánchez Vidal desarrolla una trama de amor entre un español y una india en pleno siglo XVIII. El misterioso blasón familiar de Sebastián, con un misterioso nudo, siempre le ha hecho sospechar que había algo misterioso entre sus antepasados. Pero hasta que se embarca en la aventura que relata Nudo de sangre no sabrá hasta qué punto. Es esta una novela entretenida, fácil de leer y divertida. El Primavera no destaca por su calidad, normalmente (en este país ya sólo salvo al premio Herralde de Anagrama, por desgracia), pero es indudable que con la obra de Sánchez Vidal han pretendido captar lectores. Seguramente lo conseguirán. Si tramas como El código da Vinci han triunfado es precisamente por utilizar los trucos de los que Vidal abusa sin reparos en esta novela: intriga a raudales, mezcla de historia y fantasía, pareja manteniendo la tensión sexual página a página y un lenguaje sencillo, directo y sin pretensiones.

Biografía del autor: Agustín Sánchez
es catedrático de Historia del Arte en la Univeridad de Zaragoza. Entre sus cincuenta libros sobre Literatura, Arte y Cine, destaca 'Buñuel, Lorca y Dalí: el enigma sin fin' con el que ganó el Premio Espejo o 'La llave nuestra', título con el que debutó en la novela en 2005.




10 mayo 2008

El accionista mayoritario (2006). Petros Márkaris

El comisario Jaritos es uno de mis personajes favoritos. No tiene nada que ver con el oscuro policía tan en la tradición de la novela negra, que tan bien describe Mankell en sus trabajos. No. Jaritos es otra cosa. Un hombre del montón, con una ironía de andar por casa tan contundente que te arranca una sonrisa mientras te obliga a repensar lo evidente. He leído todas las novelas de Márkaris protagonizadas por Kostas Jaritos. Todas se parece, aunque todas son diferentes. En esta, el comisario se enfrenta al secuestro de un barco en el que viaja su hija con su novio, mientras su trabajo le obliga a investigar a un asesino que quiere terminar con la publicidad en los medios de comunicación. Surrealista. Como Jaritos, su indescriptible mujer y sus métodos de investigación. No siempre necesitamos literatura de altos vuelos. A veces, basta con las pequeñas cosas para hacernos sentir.

Biografía del autor: (Wikipedia) Petros Márkaris es un escritor griego nacido en Estambul en 1937, de padre armenio y madre griega. Estudió Economía en Grecia, Turquía, Alemania y Austria antes de especializarse en la cultura alemana y dedicarse a la traducción de autores como Bertolt Brecht, Thomas Bernhard o Arthur Schnitzler. Ha colaborado asiduamente con el director de cine Theo Angelopoulos, pero lo que le ha dado fama han sido las novelas de género negro protagonizadas por el teniente Jaritos, un desengañado policía ateniense que sirve a Márkaris para hacer una representación crítica, que el califica de brechtiana, de la sociedad actual. En castellano han aparecido Noticias de la noche, Defensa cerrada y Suicidio perfecto.


05 abril 2008

Diario de Ana Frank (1947). Ana Frank


Leí el diario de Ana Frank siendo una adolescente, y no me había atrevido a releerlo de adulta hasta que se cruzó en mi camino, hace unos meses, el musical basado en su historia. Se terminaron entonces las excusas. Ana Frank regresó a mi vida, y releer su diario era cuestión de tiempo. Por fin lo he hecho. Me ha sucedido lo que muchas otras veces al leer de nuevo libros que había leído de adolescente: parece un libro distinto. Cuando leí este diario en los ochenta me fascinó, sobre todo, lo cercana que me sentía a Ana, en constante conflicto con su madre, enamorada y desenamorada mil veces por minuto... y madura. Mucho más madura de lo que los padres suponen que es una adolescente de 13 años. Ahora, sin embargo, el peso de la tragedia de Ana marcó toda la lectura. Y ya no me sentí identificada con ella... ahora tengo 36 años. Es más, por momentos me sonreía porque Ana es en ocasiones tan repelente o listilla como yo solía ser a su edad. Por eso ha sido una lectura maravillosa. Porque he podido distanciarme de la sensación de estar leyendo simplemente las cuitas de una adolescente para centrarme en todo lo que esas confesiones revelan del género humano. Lo complicado que es convivir... nunca mejor reflejado que en esta historia tan desgarradoramente real. Ana era una niña fuera de lo común. Quién sabe qué hubiese llegado a hacer si la hubiesen dejado vivir.
Biografía de la autora: (Wikipedia). Anneliesse Marie (Anne) Frank (*12 de junio de 1929 - † marzo de 1945) fue una judía alemana, que dejó constancia en su diario de sus experiencias en un escondrijo o desván construido en un edificio de oficinas, mientras se ocultaba con su familia de los nazis en Ámsterdam, Holanda, durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes, donde morirían todos salvo su padre, Otto. Anne fue enviada a los campos de concentración nazis de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y más tarde al campo de concentración de Bergen-Belsen. Murió allí de fiebre tifoidea a finales de febrero o principios de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado. Años después, su padre publicó su famoso diario, conocido en español como el Diario de Ana Frank.

09 marzo 2008

No es país para viejos (2005). Cormac McCarthy

No es país para viejos me ha provocado una extraña sensación, ya que la he leído tras ver la película, en vez de al revés, como suele ser habitual. Y leyendo la fantástica novela de McCarthy uno comprende aún mejor la zambullida que hacen los Coen en lo más profundo de América. Es una novela en la que sólo el sheriff mantiene un hilo lógico, que el lector puede seguir sin problemas. Sólo él se cuestiona cosas, desde su profunda convicción de que la podredumbre está tomando su país, aunque su bondad, innata, le obliga a creer que la mayor parte de la gente aún merece la pena. Pero esta creencia choca de frente con la extrema violencia de Chigurh, un extraño asesino que representa de forma alegórica todos los males de la sociedad contemporánea. Es una maldad, la suya, sin paliativos, sin motivo, sin pretextos, sin disimulo. Una maldad pura, tan aséptica que resulta aún más pavorosa. Entre el bien y el mal casi puros –incluso obscenos- que representan el sheriff y Chirgurh, respectivamente, aparece un personaje que me cuesta clasificar, Llewelyn Moss. Él da origen a toda la trama y es la presa que ambos buscan, aunque por motivos bien diferentes. Moss es desconcertante. La ambición parece resbalar por su aparente frialdad, pero es en realidad la esencia de todo lo que sucede en la novela. Lacónico, sardónico y profundamente americano, es un personaje que se debate entre un futuro que aspira a cambiar y un pasado que le impedirá hacerlo. McCarthy, un escritor inclasificable, convierte la puesta en escena de la novela en un reflejo exacto de la naturaleza de sus personajes. Su narrativa es fría, aséptica, cruel, despojada de sentimientos. La exposición de la trama es cortante, se pasa de un personaje a otro de forma abrupta, radical. Una lectura apasionante, que regala decenas de lecturas más cuando se ha cerrado el libro.

Biografía del autor: Cormac McCarthy nació en 1933 en Rhode Island. Toda su vida está envuelta en leyenda: no concede entrevistas, y se dice que vivió bajo una torre de perforación petrolífera y que en su juventud llevó la vida de un vagabundo. Considerado uno de los más importantes escritores norteamericanos, la publicación en 1992 de Todos los hermosos caballos, ganadora del Nacional Book Award, le reveló como uno de los autores de mayor fuerza de la nueva narrativa norteamericana.

10 febrero 2008

La catedral del mar (2006). Ildefonso Falcones

Después de mis últimas lecturas, algunas tan densas como Las Benévolas, con mi mesilla atestada de libros debido a la falta de tiempo y con la esperadísima Estambul en lugar preferente... decidí sin embargo empezar La catedral del mar. Me apetecía algo ligero, y me habían asegurado que esta novela era entretenidísima. Imaginé que sería algo parecido a la sobrevaloradísima pero ciertamente entretenida Los pilares de la tierra. Me equivoqué. De hecho, por momentos el tipo de escritura me pareció similar, nada complicada, como un luminoso culebrón medieval. Pero la novela de Follet es ágil y se lee rápido, dos premisas para mí imprescindibles en un best-seller. La catedral del mar se me ha hecho sin embargo eterna. La historia de Arnau, un hijo de noble catalán al que diferentes jugarretas de los malvados nobles convierten en siervo, centra la trama. Comienza su vida de adulto cargando pesadas piedras para construir la catedral del mar que da título a la novela. Pero la suerte o su integridad, quién sabe, le sonríen y consigue un puesto de cambista, gracias a salvar la vida a los hijos de un rico judío, trabajo que marcará ya su destino. Junto al fresco del día a día de la Barcelona del siglo XIV, el narrador desgrana una historia de amores, traiciones y demás ingredientes para regalarnos un increíble final feliz aderezado con datos históricos para que el lector no se sienta estafado. Quizá yo soy rara, no lo niego. Todas las personas que conozco que han leído esta novela me la recomendaron de forma insistente. Hay novelas españolas de enorme éxito, como La sombra del viento, que yo recomiendo sin dudarlo. Con La catedral del mar seguramente haré lo que suelo hacer cuando alguien dice que Los pilares de la tierra es su novela favorita. Callarme.


Biografía del autor:
Ildefonso Falcones (Barcelona, 19 ), es licenciado en Derecho. Siempre sintió un gran interés por la iglesia barcelonesa de Santa María del Mar, en el barrio de La Ribera. Sumada esta pasión a la que siente por el estudio de las leyes medievales, se dedicó a recopilar durante años legajos y documentos de la Cataluña medieval. Su intención era escribir un libro donde pudiera plasmar los usos y abusos de las leyes feudales y construir una historia de traiciones, luchas y pasiones que se sucediera al amparo de la iglesia de Santa María del Mar. Así nació su primera novela, La catedral del mar. Falcones vive en Barcelona con su mujer y sus cuatro hijos

09 enero 2008

Regreso al país de las sombras largas (1973). Hans Ruesch

Esta novela ha de abrirse sin prejuicios. Dice siempre mi profesor de Prehistoria que el único modo que tenemos de acercarnos hoy a los cazadores-recolectores del Paleolítico son tribus como los inuits. Y con esa premisa me zambullí en la famosísima novela de Ruesch, cuya primera parte incluso llegó al cine. Los inuits, los esquimales, vivieron hasta casi el final del siglo XX ateniéndose a costumbres y usos milenarios, ajenos a la evolución tecnológica. Papik, el protagonista de esta novela, viaja por el mundo de las nieves junto a Viví, su esposa, y sus perros. Sus costumbres resultan chocantes para nosotros. Apalean a la traílla de perros sin motivo, excepto al líder, al que miman hasta la saciedad para que dé la vida por ellos. La unidad familiar sólo puede tener tres miembros, y es preferible un hijo varón, ya que las mujeres no pueden cazar. Así que practican el infanticidio con total impunidad. No son polígamos, pero la monogamia es social, no sexual: las mujeres esquimales se acuestan con sus huéspedes siempre que el marido lo permita. No hay celos sexuales, por tanto. Me niego a juzgarles. Durante milenios, los inuits mantuvieron su exigua raza de este modo: todas sus costumbres responden a las más duras leyes de supervivencia. Cuando Papik y Viví se enfrentan al hombre blanco, les asusta su barbarie... curioso, ¿no? Por ejemplo, en las matanzas indiscriminadas de focas, bebés incluidos. Los inuits cuidaban mucho su entorno, ya que de él dependía su raza. Al terminar esta novela me surge una pregunta: ¿por qué el hombre blanco no pudo permitir los usos inuits impidiéndole simplemente el infanticidio? ¿Por qué hemos creído siempre ser superiores a todas las demás etnias y hemos tratado de imponer nuestros modos de vida, exterminando los demás?

Biografía del autor (El País): Hans Ruesch nació en Nápoles en 1913, en una familia de ricos industriales suizos.
Ruesch fue un personaje notable, con una auténtica "vida de película". Se apasionó por la arqueología, llegando a trabajar en el sitio de Pompeya antes de realizar un largo viaje que le llevaría a descubrir África y su pasión por la fórmula 1. A los 19 años abandonó la Universidad de Zúrich para dedicarse a las carreras de coches en las que se alzaría con 27 victorias al volante de bólidos Alfa Romeo y Maseratti, incluido el Gran Premio de Gran Bretaña en 1936. Al año siguiente publicó su primer libro, ambientado en el mundo de la fórmula 1, The racer (El corredor), que sería llevado al cine en 1955 por Henry Hathaway y protagonizada por Kirk Douglas. En 1953 retomó el automovilismo en una carrera en Italia que le enfrentó a Fangio. Su estilo, definido como "cercano al de Jack London", le llevó a escribir en 1950 la que sería su obra cumbre, vendida en más de un millón de ejemplares sólo en EE UU Top of the world. La novela fue adaptada por Nicholas Ray en una película protagonizada por Peter O'Toole y Anthony Quinn. Ruesch era un políglota consumado, capaz de escribir tanto en italiano, como en alemán, francés o inglés. Pero aún habría una vuelta de tuerca más en una vida tan intensa. La que le llevaría en los años setenta a convertirse en un ferviente defensor de los derechos de los animales y enemigo de la industria farmacéutica. En 1976 y 2006 publicó en Italia dos libros que harían sensación: La emperatriz desnuda, o el gran fraude médico y La hija de la emperatriz. Denunciaba la experimentación en animales, la industria farmacéutica y el sistema médico, "que acepta la vivisección aun a sabiendas de su inutilidad". Según la prensa helvética, la ignorancia de la obra de Ruesch en su país estaría causada por un boicot motivado en su "guerra" contra la todopoderosa industria farmacéutica, que tiene en Basilea, Suiza, su cuartel general mundial. En particular, por su libro La historia de la farmacia (1982), y en el que denuncia la existencia de numerosos fármacos nocivos o mortales que seguirían siendo vendidos sin problemas en el mundo entero. Falleció en Massagno a los 94 años, en 2007.

04 enero 2008

La tinta azul de la memoria (2006). Mariano Vega

Jonás y Jacinto. No busquen más, todo el universo está encerrado entre estas dos jotas. Como si las tres sílabas de Jacinto arropasen a las dos de Jonás. Como si la coincidencia en tiempo y espacio fuese casual, pero necesaria. Es difícil ser objetiva al leer una primera novela de alguien que conoces. Es curioso, porque aunque nunca he visto a Mariano Vega creo conocerlo gracias a un año de relación blogueira, y en cada esquina de esta tinta azul de la memoria encontraba al cronista diario que se ha ido haciendo poco a poco imprescindible. La tinta azul de la memoria es una novela complicada. Tanto por lo trabajado de la exposición literaria como por el argumento. En una novela se esconden varias. El narrador, Jonás, se queda parapléjico con cincuenta y pocos años y durante su convalecencia en el tristemente famoso centro de Toledo conoce a Jacinto, un escritor que hace tiempo que ha cruzado al otro lado del espejo. Tras un intento de suicidio y una muerte interior segura, Jacinto se convierte en el reflejo de Jonás, quien, tras la muerte de su amigo, decide escribir su autobiografía. Pero la novela, entretejida con estos pilares, se complica a medida que la autobiografía de Jacinto se anuda a la de Jonás. Como si cuanto más se hunde Jacinto más ganas de vivir tiene Jonás... El escritor tiene la teoría de que cada uno nace con un número determinado de neuronas con ganas de vivir, y que, cuando se muere la última, no hay nada que hacer. El narrador no está seguro de esta tesis, pero termina zambulléndose en ella, pleno de ganas de vivir desde su silla de ruedas. Es una novela que invita a vivir, a apurar cada instante respirando a pleno pulmón. Cuanto más devastadora es la autobiografía de Jacinto, más respira Jonás. Pero no porque Jonás necesite la devastación de su amigo para resistir, ojo, es justo lo contrario: porque a medida que narra su caída se siente más próximo a él, pero también a sí mismo. Es el hecho de bucear en el fin de Jacinto lo que le arranca un principio.


Biografía del autor: Mariano Vega nació en Madrid en 1970. De todo su currículum: psicólogo, tenor, corrector... la definición con la que se siente ahora más cómodo es con la de escritor. En la actualidad trabaja en el mundo editorial como técnico y corrector, y compagina la escritura de relatos breves con la de su segunda novela. Por su formación y por sus inquietudes, suele indagar en sus escritos en la vida cotidiana, en los pensamientos y sentimientos de las personas corrientes, en las filosofías de bolsillo que todo el mundo va creando en el día a día.

18 diciembre 2007

Las benévolas (2006). Jonathan Littell

Cuando cerré ayer la última página de esta ingente novela, convertida en libro del año en Europa, creo que sentí alivio. No es esta una buena señal para mí como lectora. Cuando termino libros que me apasionan siento tristeza, nunca alivio. Pero en el caso de Las benévolas es imposible no sentirlo, dada la carga de dolor, de violencia, de aberración que esconde en sus casi mil páginas. La novela, bien es sabido, narra la historia de un nazi de las SS, el oficial Aue, cultísimo y con grandes ideales al inicio de su trayectoria. Ya desde el maravilloso prólogo Maximiliam Aue nos deja clarísimo que no busca redención. Mira al lector a los ojos y le pregunta directamente si cree que él hubiese sido diferente a esos cientos de miles de alemanes que mataron, o a esos millones que cerraron los ojos. Primer toque de atención. Nos creemos moral y éticamente superiores a cualquier asesino, a cualquier bárbaro. Aue nos asegura que no lo somos, que, simplemente, hemos nacido en otro espacio físico y temporal. Y lo cierto es que, a medida que avanzaba en la lectura de esta novela, comprendía que quizá Aue tenga razón. Sólo así puede uno comprender cómo tales cotas de barbarie pudieron llegar a darse en tan corto período de tiempo. Bastan estas cifras que aporta el propio autor en el prólogo:

Muertos soviéticos 20 millones
Muertos alemanes 3 millones
Subtotal (guerra del Este) 23 millones
Endlösung 5,1 millones
Total 26,6 millones. No hay que olvidar que 1,5 millones de judíos se contaron también como muertos soviéticos ("Ciudadanos soviéticos muertos por el invasor fascista", como indica de forma tan discreta el extraordinario monumento de Kiev)


26,6 millones de personas muertas en una sola guerra. Para llegar a semejante cifra no era suficiente con seguir a un visionario: había que estar rematadamente loco. Y esto es, precisamente, lo que el personaje de Littell desmonta. Nos presenta al típico nazi (demasiado típico, de hecho, como si hubiese bebido de todas las fuentes de nuestro imaginario), cultísimo, amante del arte, de la música... y fríamente eficaz.. Si algo hace bien Littell al trazar el personaje es mostrar cómo se convierte en un ser despiadado lentamente. Cómo comienza siendo un oficial SS que .se cuestiona interiormente el trato que se da a los judíos antes de matarlos (ojo, pero sin cuestionar en absoluto que tengan que morir) para terminar envuelto en una orgía de sangre que afectará incluso a su familia y amigos. Y es aquí precisamente donde surge mi duda: ¿Era Aue un psicópata o se convierte en un despiadado asesino impulsado por el mundo en llamas que le rodeaba? Porque este es para mí el quid de todo. Porque si todos podríamos ser Aue, el panorama es desolador.

Hay un momento, más o menos hacia la mitad de la novela, en que Aue valora con otros oficiales de otros cuerpos nazis el modo de mantener más tiempo con vida a los judíos de los campos de concentración. Negocian las calorías que necesita un hombre normal para trabajar, algo más de 2000, y Aue discute con sus compañeros porque sólo a él parece preocuparle que esa mano de obra (nunca los consideran personas) se mantenga con vida. En ese instante, me obligué a apartar la mirada del libro. Hasta yo corría el riesgo de olvidar que hablaban de personas. Quiero decir que Littell utiliza la ingente cantidad de páginas para "anestesiar" al lector, meterle en su mundo de horror y, por decirlo de algún modo, intenta acostumbrarle al pavoroso mundo nazi. Pero, y creo que ahí estriba la diferencia entre los asesinos y nosotros, en ningún momento puedes dejar de leer esta novela sin sentir pavor. Pavor porque un ser humano pueda ejecutar órdenes como aquellas sin cuestionarlas. Pavor porque un ser humano vea morir a miles de personas ante sus ojos sin pensar siquiera que es un error. Esto es para mí lo mejor de este libro, su capacidad asombrosa de transportarte a esos años tenebrosos, a aquella orgía de violencia, con una frialdad tan asombrosa.

Sería injusto no reconocer a Littell su maestría a la hora de documentarse. Este libro es una auténtica lección de Historia. Pero precisamente por ello no termina de parecerme una obra maestra. Da la impresión de que el autor tenía tantos datos que tenía que colocarlos todos en la novela. El personaje de Aue por momentos se hace demasiado forzado, como si hubiese intentado resumir en una sola persona todas las locuras del régimen nazi, escogiendo sin embargo a un oficial aparentemente poco sanguinario. Aue nunca busca la simpatía del lector. Es crudo al exponer sus actos, nunca los justifica, de hecho los vomita con crudeza, casi con chulería. Pero no logra evitar mostrarse como
un hombre que a medida que la novela avanza se desnuda para el lector, hasta mostrar su verdadera naturaleza. La del monstruo que en realidad es.

Biografía del autor (Wikipedia): Jonatahn Littell nació en 1960 en una familia de origen judío emigrada desde Polonia a EEUU a finales del siglo XIX. Su padre es el escritor Robert Littell. Hoy en día reside en Barcelona. Su infancia transcurrió en Francia, y sólo dejó este país para ingresar en la Universidad de Yale tras concluir sus estudios de bachillerato en 1985. A pesar de que su familia no viviera de modo directo el destino que tuvieron los judíos en Europa, Jonathan Littell creció con esta historia, que se convirtió en el tema central de su primera obra. Marcado durante su infancia por la guerra de Vietnam, se trasladó, después de haber pasado tres años en Yale, a los Balcanes, que en ese momento están en guerra. Se dedica a acciones humanitarias en el seno de la ONG Acción contra el hambre en la que trabajó durante siete años, particularmente en Bosnia-Herzegovina, pero también en otros muchos lugares del mundo como Chechenia, Afganistán, el Congo e incluso Moscú. En 2001, decide cesar en su labor humanitaria y se dedica de lleno a escribir su primera novela, Las Benévolas ("Les Bienveillantes"), un amplio e impresionante fresco sobre la Segunda Guerra Mundial y el Frente del Este, que adopta la forma de las memorias imaginarias de un culto oficial de las SS llamado Maximilien Aue. El libro ganó el premio Goncourt de 2006, y ha sido y sigue siendo un gran (y polémico) acontecimiento literario. Propuesto a cuatro editores francesesdistintos a través de un agente literario británico, el manuscrito fue rechazado por Calman-Lévy, y aceptado por Gallimard incluso antes de que los otros dos hubieran contestado. Uno de los hilos conductores del libro es el mito de Orestes, de ahí el título: Las Benévolas, que se mencionan además de forma explícita en la última línea del libro,en la frase: "Las Benévolas habían dado con mi rastro.", Las Benévolas son las Euménides -que dan título a la obra de Esquilo-, la otra cara de las Erinias, o las Furias, que en la Antigüedad perseguían a los criminales. Se las nombra en el título y en la última frase, pero aparecen durante buena parte del libro encarnadas en Clemens y Weser, los dos policías de la Kripo que persiguen tenazmente a Max Aue. Su anterior y única obra, Bad Voltage, apareció en 1989 en la editorial Signet Book. Aparecen en este libro muchas referencias a Francia y a autores como Jean Genet y Charles Baudelaire, así como a la ciudad de París. Además, habla en varias ocasiones de las canteras y catacumbas de París. Jonathan Littell, que en el momento de escribir esa novela contaba sólo con 22 años escribió un ensayo de ciencia-ficción que se desarrollaba en el universo Cyberpunk. También publicó en 2006 un largo y detallado informe acerca de los Servicios Secretos de la Federación Rusa entre 1991 y 2005 (The Security Organs of the Russian Federation - A Brief History 1991-2005) disponible gratuitamente (en inglés) en Internet.


23 octubre 2007

El callejón de los milagros (1947). Naguib Mahfuz


Han pasado sesenta años desde que el egipcio Mahfuz escribió "El callejón de los milagros", pero qué tremenda sensación de modernidad nos deja. En su escritura, tan telegráfica, tan directa, tan poco dada a las concesiones. En la temática, esas mujeres sin derechos que se rebelan como saben, esos hombres que esconden su homosexualidad cuando les dejan, la belleza, ese amargo don que no todas las personas saben usar en su provecho... Han pasado sesenta años, pero el ser humano sigue arrastrando las mismas dudas, las mismas miserias. En un callejón de El Cairo, Mahfuz crea un crisol de personajes marcados por la pobreza, por la desesperanza. La panadera que pega a su marido, la hermosa Hamida, que sólo encuentra en los hombres una manera de huir del callejón, el honesto Abbas, el vivo Kirsha. El callejón Midaq reúne y mezcla todos los estereotipos, dejándonos un rastro desolado tras la última página. Porque el esplendor del Antiguo Egipto está detrás de tanta miseria, y sólo nos deja preguntas sin respuesta.

Biografía del autor: Naguib Mahfuz nació el 11 de diciembre de 1911 en El Cairo. Cursó estudios en la Universidad Rey Faruk I (hoy Universidad de El Cairo). Fue el menor de siete hijos de un funcionario. Especialista en literatura medieval y arábiga. En la universidad, donde estudió filosofía, se inició en la escritura con artículos para revistas. Traductor al árabe de la obra de James Baikie El antiguo Egipto, en 1932. Dio expresión en metáforas poderosas, en un período de medio siglo, las esperanzas y frustraciones de su nación. Los lectores se han identificado tan frecuentemente con su obra, gran parte de la cual ha sido adaptada para el cine, teatro y televisión, que muchos de sus personajes han llegado a ser nombres familiares en Egipto y en otras sitios del mundo Arabe. Por otra parte, su obra, aunque profundamente volcada en la realidad local, apela a aquello que es universal y permanente en la naturaleza humana, como se puede apreciar por la recepción relativamente buena que su producción literaria ha encontrado en otras culturas. Comenzó a escribir ficción y publicó más de 80 relatos en los seis años siguientes. Su colección Susurro de locura se publicó en 1938. Trabajó en el ministerio de Asuntos Religiosos, de 1939 a 1954, y publicó tres volúmenes de una serie de 40 novelas históricas ambientadas en el periodo faraónico. Abandonó el proyecto y escribió novelas sobre temas sociales, también varios guiones para el cine. Su Trilogía de El Cairo (1956-1957) obtuvo un gran éxito. La novela El callejón de los milagros (1947), fue llevada al cine por el director mexicano Jorge Fons (1995). La película obtuvo el Premio Goya en España. En el año 1990 la obra repitió este éxito al ser traducida a otras lenguas europeas. Entre sus obras destaca Chicos de Gebelawi (1959), El ladrón y los perros (1961) y Miramar (1967). Considerado el «padre» de la prosa árabe contemporánea, en 1972 recibió el prestigioso Premio Nacional de las Letras Egipcias y se le otorgó el Collar de la República, el más alto honor de su nación. En 1988 se le concede el Premio Nobel de Literatura. Su estado de salud empezó a deteriorarse en 1994, cuando un integrista islámico intentó asesinarle —acusándole de atacar a la religión musulmana en sus novelas— y le clavó un cuchillo en el cuello. El ataque le causó graves daños en la visión y la audición, así como la parálisis del brazo derecho. Morirá en El Cairo en 2006.

14 octubre 2007

Mantícora (1972). Robertson Davies


En Mantícora, segunda parte de la trilogía de Deptford de Davies, la historia se centra en la familia Stauton. Pero si en El quinto en discordia cerrábamos el libro con un terrible descubrimiento sobre la muerte de Boy Stauton, Mantícora lo abrimos con Boy enterrado y su hijo David enfrentándose a una psiquiatra en Zurich para asumir esa muerte. Toda la novela vemos a Boy Stauton a través de los ojos de David, quien, a su vez, aprende a interpretar sus sentimientos a través de las indicaciones de la psiquiatra J. von Haller. Es decir, nunca estamos cerca de Boy, del Boy real, porque su figura la tamizan primero los recuerdos de su hijo, y después las interpretaciones que de esos mismos recuerdos hace tras las sesiones psiquiátricas. En ningún momento sentí empatía hacia Boy Stauton. Más bien al contrario, resulta sorprendente que haya causado semejante influencia en su hijo, un inteligente y brillante abogado. A medida que avanza la novela, David se nos presenta como un hombre íntegro, recto en su proceder, en claro contraste con la errática pero increíblemente atractiva figura de su padre, el seductor. Apenas hay compasión hacia su madre, cuya extraña muerte causó también una notable impresión en David. El lector acompaña al protagonista en las sesiones con la psiquiatra, clara seguidora de Jung aunque con un método muy perfeccionado tras años de pragmática influencia suiza. David conocer al final de esta novela al extraño mago que tan relacionado está con su destino, aunque él lo ignore. La escena de Ramsay lanzando al vacío la piedra que apareció en la boca del cadáver de Boy Stauton es enormemente reveladora, deslumbrante. La mantícora del título, ese animal mitológico con cuerpo de león, cabeza humana y cola con aguijón, es algo más que un símbolo.

Biografía del autor: Robertson Davies (1913-1995) murió siendo un escritor mundialmente famoso y uno de los autores canadienses más importantes. Nacido en la región de Ontario, se educó en distintas instituciones de su país y Europa. Tras licenciarse en Literatura en Oxford, trabajó como actor en la Old Vic Repertory Company, donde conoció a la que más tarde sería su esposa. En 1940 regresa a Canadá para dedicarse con éxito al periodismo y a escribir comedias; su columna humorística, firmada con el seudónimo de Samuel Marchbanks, tuvo un éxito inmediato y algunas de sus obras de teatro –que él mismo produjo– fueron muy aclamadas. A comienzos de los años cincuenta publica la primera de sus once novelas, organizadas en trilogías, que lo harían mundialmente famoso: la Trilogía Salterton; la Trilogía Deptford: El quinto en discordia (1970), La Mantícora (1972) y Mundo prodigioso (1975); la Trilogía Cornish; y la inacabada Trilogía de Toronto. En los años sesenta abandonará progresivamente el periodismo y comenzará a enseñar literatura en la Universidad de Toronto, actividad que compaginará con la escritura hasta su jubilación. Además de novelas, Davies es autor de una treintena de libros entre cuentos, obras de teatro, crítica literaria y recopilaciones de artículos. www.librosdelasteroide.com.

27 septiembre 2007

El curioso incidente del perro a medianoche (2003). Mark Haddon



Había tenido este libro en las manos en infinidad de ocasiones. Salamandra, Libros del Asteroide y Anagrama son de esas editoriales que normalmente me inspiran tanta confianza que compro sus libros aunque nunca haya oído hablar del autor. Pero con éste, no sé por qué, nunca me decidía. Hasta que lo vi en edición de bolsillo hace unos días y ya no pude seguir resistiéndome. Normalmente no leo críticas de los libros que no he leído, me gusta acercarme a ellos desde el más absoluto desconocimiento. Aunque en este caso era difícil ignorar el runrún del boca a boca elogiando esta novela. Aún así, conseguí comenzarla sin saber que el narrador es un adolescente muy especial. Un autista enormemente inteligente. Y que la muerte del perro del título va a desencadenar un drama que, sin embargo, la concisión del narrador refrena de modo constante. Nos dejamos llevar, pero sólo como él nos dice. Porque la familia rota por la muerte de la madre no responde a la realidad, como tampoco que el padre sea tan duro como parece. Pero Christopher, el protagonista, nos obliga a interpretarlo todo con su mirada, y es esto lo más novedoso de la novela. Un narrador que no lo sabe todo, ni lo pretende. Que analiza los datos con una minuciosidad impresionante, y que, sin quererlo, obliga al lector a hacer lo mismo. Una novela original, sin duda alguna.

Biografía del autor: Mark Haddon nació en Northampton, Inglaterra, en 1963. Ilustrador, pintor, poeta y profesor de escritura creativa, es autor de quince libros para niños. Tras licenciarse en Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford, trabajó durante un tiempo con personas que padecían deficiencias físicas y mentales. Ha trabajado asimismo como guionista para la televisión, medio en el que ha ganado dos de los prestigiosos premios BAFTA.

23 septiembre 2007

De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981). Raymond Carver

A pesar de la sospecha de que Gordon Lish, su editor, metió más mano de la necesaria a los relatos de De qué hablamos cuando hablamos de amor, no cabe duda de que nos hallamos ante una obra maestra de uno de los mejores escritores de narraciones cortas de la historia. Brutal es la palabra que mejor define la atmósfera que Carver insufla a estos relatos despiadados. No hay seres humanos, sentimientos. Sólo hay maldad, dolor, vacío, superficialidad. Pero, en algunos instantes, parece que el autor se arrepiente de su propia dureza. Es una sensación fugaz. Los relatos de este volumen los escribió alguien sin demasiada fe en la raza humana. Hay narraciones terribles, como la de la pareja que lucha por su bebé, con ese final desgarrado que escribe Carver con tanta simpleza que estalla en los ojos del lector. O el que da título a la obra, tremendo. Hay hombres normales que asesinan a adolescentes porque sí. Parejas que se destrozan. Y todo con una narración tan escueta, tan somera, que el propio lector se sorprende a veces de hasta dónde le lleva su imaginación. Carver era un maestro en el llamado realismo sucio. Luego le imitarían hasta la saciedad, pero nadie lo hará como él, tan descarnado.

Biografía del autor (Wikipedia):
Carver nació en Clatskanie, Oregon y creció en Yakima, Washington. Su padre trabajaba en un aserradero y era alcohólico. Su madre trabajaba como camarera y vendedora. Tuvo un único hermano llamado James Franklyn Carver que nació en 1939. Durante algún tiempo, Carver estudió bajo la tutela del escritor John Gardner, en el Chico State College, en Chico, California. Publicó un sinnúmero de relatos en revistas y periódicos, incluyendo el New Yorker y Esquire, que en su mayoría narran la vida de obreros y gente de las clases desfavorecidas de la sociedad norteamericana. Sus historias han sido incluidas en algunas de las más prestigiosas compilaciones estadounidenses: Best American Short Stories y el Premio O. Henry de relatos cortos. Carver estuvo casado dos veces. Su segunda esposa fue la poetisa Tess Galagher. Alcohólico, cuyos efectos se manifiestan en algunos de sus personajes, Carver permaneció sobrio los últimos diez años de su vida. Era un gran amigo de Tobias Wolff y de Richard Ford, escritores también del realismo sucio. En 1988, fue investido por la Academia Americana de Artes y Letras. Los críticos asocian los escritos de Carver al minimalismo y le consideran el padre de la citada corriente del realismo sucio. En la época de su muerte Carver era considerado un escritor de moda, un icono que América "no podría darse el lujo de perder", según Richar Gottlieb, entonces editor de New Yorker. Sin duda era su mejor cuentista, quizá el mejor del siglo junto a Chéjov, en palabras del escritor chileno Roberto Bolaño. Al hilo de esta idea cabe destacar un soberbio cuento dedicado a los últimos días del referido escritor ruso de nombre "Tres rosas amarillas" (en español puede encontrarse en el volumen de cuentos, con idéntica rúbrica, publicado por Editorial Anagrama. Su editor en Esquire, Gordon Lish, desempeñó un papel decisivo en concebir el estilo de la prosa de Carver. Por ejemplo, donde Gardner recomendaba a Carver usar 15 palabras en lugar de 25, Lish le instaba a usar 5 en lugar de 15. Durante este tiempo, Carver también envió su poesía a James Dickey, entonces editor de poesía de Esquire. Carver murió en Port Angeles, Washington, de cáncer de pulmón, a los 50 años de edad.