29 julio 2008

En la frontera (1994). Cormac McCarthy


Esta es la segunda novela que leo de McCarthy, y la sensación desoladora ha sido aún más intensa que en No es país para viejos. Porque si en aquella el bien y el mal estaban perfectamente delimitados, aun con algunas sombras, en este prodigioso viaje no hay respiro. El lacónico Billy Parhan, un adolescente que deja su hogar para seguir el rastro de una loba, nos guía a duras penas en este viaje desde Estados Unidos a México, cruzando una y otra vez la frontera. Si ya la historia de la loba, al comienzo de la novela, es demoledora, con la crueldad del hombre aflorando descarnada, el resto del viaje de Billy apenas es mejor. Perdida su magnética relación con la loba, su vuelta a casa es terrible. Su huida con su hermano pequeño en busca de unos caballos robados, desesperada. Billy es un animal acorralado, tan acorralado como la loba que intentó salvar. De hecho, por momentos me dio la impresión de que fue más fácil para ella comunicarse con Billy que para Billy hacerlo con el resto del mundo. No sé si intentar entender sus silencios, sus frases certeras como balas, sus cáusticas reflexiones, tiene algún sentido. Porque el dolor que traspasa cada uno de los movimientos del güero, de Billy, es tan intenso que se sale de las palabras de McCarthy.

Biografía del autor: Cormac McCarthy nació en 1933 en Rhode Island. Toda su vida está envuelta en leyenda: no concede entrevistas, y se dice que vivió bajo una torre de perforación petrolífera y que en su juventud llevó la vida de un vagabundo. Considerado uno de los más importantes escritores norteamericanos, la publicación en 1992 de Todos los hermosos caballos, ganadora del Nacional Book Award, le reveló como uno de los autores de mayor fuerza de la nueva narrativa norteamericana.

4 opiniones:

Max Cavalera

Llegue aqui por Marai, y creo que me voy a quedar una tenmporada, gracias por las recomendaciones

Ad astra per aspera

marai es mucho marai, max, verdad? quédate el tiempo que quieras!

Elèna Casero

Después de leer La carretera creo que necesito descansar un poco.
Tuve en mis manos el lunes No es país para viejos y pensé lo mismo,
cambié a Quim Monzó,

Ad astra per aspera

sí, yo ahora estoy leyendo un libro de un periodista, para salir de tanta desolación, jajajaja