21 mayo 2010

Oliver Twist (1837). Charles Dickens.

La segunda novela del inglés Charles Dickens se publicó por entregas, y teniendo en cuenta el tamaño del tomo tuvieron que ser unas cuantas. Oliver Twist es un personaje universal, protagonista de una sórdida historia a la que la fina ironía de Dickens despoja de gran parte del drama, aunque sin olvidar regalarnos un exacto retrato de los bajos fondos londinenses del siglo XIX. La historia del huérfano Oliver, que nace en un orfanato y que es expoliado, explotado y maltratado por todos quienes encuentra en su camino, hasta llegar al final feliz que cierra la novela, sirve a Dickens de excusa para presentarnos una galería de personajes tremendamente soez, pérfidos rufianes marcados por la violencia, a los que la vida no ha dado oportunidades y ellos tampoco las dan a quienes les rodean. Quizá solo Nancy se salva de la quema, de hecho ella hace posible el final feliz de Oliver, pero su trágica muerte, a modo de castigo, es de hecho la única escena narrada con verdadera sordidez por Dickens, que la mayor parte del tiempo utiliza la ironía para distanciarse de los terribles hechos que nos cuenta. 

Biografía del autor: (Wikipedia). Charles John Huffam Dickens (Portsmouth, Inglaterra, 7 de febrero de 1812Gadshill Place, Inglaterra, 9 de junio de 1870) fue un famoso novelista inglés, uno de los más conocidos de la literatura universal, y el principal de la era victoriana. Supo manejar con maestría el género narrativo, con humor e ironía, y una aguda y álgida crítica social. En su obra destacan las descripciones de gente y lugares, tanto reales como imaginarios. Utilizó en ocasiones el pseudónimo Boz. La popularidad de sus novelas y relatos cortos durante su vida y en el presente es fácilmente demostrada por el hecho de que ninguna se ha dejado de publicar. Dickens escribió novelas por entregas, el formato usual en la ficción en su época, por la simple razón de que no todo el mundo tenía los recursos económicos necesarios para comprar un libro, y cada nueva entrega de sus historias era esperada con gran entusiasmo por sus lectores, nacionales e internacionales. Dickens es actualmente y como lo ha sido siempre, admirado por escritores en todas partes como un ídolo literario.

Los pazos de Ulloa (1886). Emilia Pardo Bazán



Mientras leía Los pazos de Ulloa (sí, imperdonable no haberlo hecho hasta ahora), me encontré leyendo una historia ambientada hace algo más de un siglo, pero todo me recordaba a la Edad Media. El cacique, don Pedro, parece un señor feudal, todo a su alrededor funciona como si no hubiese leyes, como si el mundo girase en función de sus deseos. La novela naturalista alcanza en esta obra de Pardo Bazán todo su esplendor, guiándonos a un microcosmos, el campo gallego, donde la vida y la muerte dependen de los deseos del señor, y el resto de personajes no son sino satélites, pequeños microbios que don Pedro maneja a su antojo. Quizá la amistad entre el párroco y Nucha, la esposa del cacique, es la única historia redentora en esta novela cruel, en la que no hay concesiones de ningún tipo. Galicia ha cambiado mucho desde entonces, pero leyendo esta novela es mucho más sencillo comprender algunas servidumbres heredadas del pasado, algunas malas costumbres de las que no hemos logrado despojarnos del todo. 

Biografía de la autora: Emilia Pardo Bazán nació en Coruña en 1856. Hija de una familia noble, fue educada en un ambiente muy conservador. se casó muy joven con José Quiroga, elegido diputado en las Constituyentes del 69, por lo que se trasladen a Madrid. La polémica actitud artística de la escritora llevó a la pareja a separarse, y ella vivió desde entonces una actitud amorosa bastante libre para le época. Fue profesora de literatura en la Universidad Central, y se hizo muy famosa por su labor literaria. Murió en Madrid en 1921.