18 enero 2007

Un mundo feliz (1932). Aldous Huxley

Cuando leí por primera vez Un mundo feliz, hace casi veinte años, no existía la clonación, ni se hablaba de células madre ni era posible elegir el sexo o las características genéticas de tu hijo para salvar a su hermano enfermo, como ya sucede ahora. Quizá porque me quedé pillada con el fantasmagórico futuro que auguraba Huxley, veo todas esas cosas como la antesala de la sociedad que él describió. Siempre he creído que la película Gattaca se había basado en esta novela. En Un mundo feliz la sociedad está dividida, porque se divide desde la infancia. Hay humanos para trabajar, otros para pensar, etc. Y una droga, soma. Pero en una de las cadenas algo sale mal... Un clásico, sí, pero imprescindible en estos tiempos...


Biografía del autor: Aldous Huxley nació en Surrey, cerca de Londres, en 1894. Su familia, muy intelectual, le permitió pasar su infancia entre libros. Durante la adolescencia se queda prácticamente ciego por una enfermedad, pero esto no menguó su afán de saber. Tenía fama de ser una enciclopedia viviente... En los años 30 publica Un mundo feliz, en el que ya aparece su obsesión por las drogas. También se sentía muy atraído por el misticismo, como se hace patente en La filosofía perenne, un compendio de tradiciones espirituales orientales que apuntaban hacia el reencuentro del alma humana en contraposición a la amenaza de alienación que ofrecía la técnica. Fue a principios de los años 50 cuando Huxley decidió llevar a cabo su primera sesión con mescalina, el alcaloide visionario del peyote. De esta primera experiencia nació el libro Las puertas de la percepción, un ensayo sobre arte y religión destinado a revolucionar la escena americana de los años siguientes. En su último libro, Isla, describe un mundo sumido en la neurosis de la guerra, en el que un pequeño grupo de personas que habita en una isla conserva la sabiduría de la desvelación del alma. Los pacíficos miembros de esta sociedad tienen por costumbre ingerir unas misteriosas setas en el momento del tránsito. Fiel a su propia profecía, en el momento de su tránsito, Aldous Huxley pidió a su esposa que le administrara 100 mcg de LSD, hecho que más tarde fue alabado por E. Jünger como un gesto del más alto valor psiconáutico. Fue en California, cómo no, en 1963.

2 opiniones:

James Joyce

Me encantó, y también me recordó a Gattaca. Y Gattaca es una de las películas más interesantes de los últimos 20 años. He reflexionado mucho sobre ella con diferentes personas. Tengo pendiente un texto sobre Gattaca en mi blog.

illeR

Descrubro ahora el blog por Mariano :)

Un Mundo Feliz me ha marcado profundamente.
Tuve que hacer un trabajo sobre este libro en quinto de carrera, y reflexionando sobre el, debatiendo con familiares y amigos, descubri muchas cosas de mi misma.

Post -> Saque un sobresaliente :)