24 marzo 2007

La cartuja de Parma (1839). Stendhal

Me he puesto clasicota, será la melancolía, porque el mal de Stendhal aún no lo he sentido... pero él bien merece una entrada. La cartuja de Parma es una novela sublime, y a pesar de ello entretenidísima. El protagonista, Fabrizio, aventurero, hermoso, indolente, nunca ha amado, hasta que conoce a Clelia mientras cumple prisión por matar a un infeliz en uno de sus lances amorososo. Su tía, Sanseverina, que siempre lo ha amado, no puede tolerarlo. Ella y su amante, el Conde Mosca, han diseñado la vida de Fabrizio para convertirlo en alguien en Parma... y hasta aquí puedo leer. Si seguís este blog habréis notado mi pasión por los novelones del XIX, no puedo evitarlo, los adoro... Y este es uno de los más brillantes. Stendhal llena de ritmo la trama, a través de un personaje con todos los defectos, pero también las virtudes, de su época. Fabrizio es inconsistente como persona, pero tremendo como personaje...



Biografía del autor: Nacido Henri-Marie Beyle en Grenoble, en 1873, en una familia burguesa, Stendhal se quedó huérfano de madre cuando contaba sólo siete años. Cuando aún no tenía veinte años, su padre es encarcelado durante el período del Terror. Stendhal llegará a París en 1799 con intención de estudiar, pero una enfermedad se lo impide y le lleva a trabajar al Ministerio de Defensa. Al año siguiente viajó a Italia, donde descubre la música de Rossini y Cimarosa. En 1801 participó en la campaña de Italia con las tropas napoleónicas. En esta época comienza a acercarse a las experiencias románticas. En 1802 deja el ejército. En 1815 se instala en Milán, donde publicará dos años después Roma, Nápoles y Francia, en el que se describe el llamado síndrome o mal de Stendhal, una especie de éxtasis y mareo que se produce al contemplar una acumulación de arte y belleza en muy poco espacio y tiempo. Stendhal lo experimentó al contemplar la basílica de Santa Croce de Florencia. En esos años viaja a Inglaterra y recorre casi toda Europa. Llegará a ser vicecónsul de Francia. En 1841 sufre el primer ataque de apoplejía, y en 1842 muere. Está enterrado en el cementerio de Montmarre. En su lápida hizo escribir este epitafio: «Arrigo Beyle, milanese. Scrisse, amò, visse Ann. LIX M. II. Morì il XXIII marzo MDCCCXLII» («Henry Beyle, milanés. Escribió, amó, vivió 59 años, 2 meses. Murió el 23 de marzo de 1842»).

6 opiniones:

Jovekovic

Espléndida novela de la que no voy a desvelar el argumento, para no cortarte el rollo. Tampoco puedo comentar nada que tú no hayas dicho ya. Pero proclamo que comparto tu pasión por Stendhal( a qué ahora ya tienes claro porque me echas de menos, jajaja¡¡)
Me atraen las figuras literarias de los perdedores, así que animo a la blogosfera, para que lea "Rojo y Negro", la otra gran novela del
autor nacido treintaiún años después de su muerte, en 1842.

Petons, molts petons.

Una mujer desesperada

rojo y negro, toma goma! ja ja ja ja, claro que te echo de menos, coño, ¿a quién más que a ti le pueden fascinar como a mí los novelones? ja ja ja, besos! bicos!

El Viajero

"una novela sublime, y a pesar de ello entretenidísima" dices. Ya me gustaría saber cómo logras casar estos dos adjetivos. Lo entretenido nunca nos interroga profundamente, como es el caso de esta obra de arte; lo sublime nos zarandea.
Alguien dijo que quien al finalizar de leer un libro si sigue siendo el mismo es que no ha leído. Toda lectura atenta nos cambia algo.
Saludos y gracias por tu blog.

Ad astra per aspera

hola viajero! pues si los caso es precisamente porque no siempre las novelas redondas son entretenidas, a veces nos cuesta leerlas, pero, al menos para mí, la cartuja fue una lectura divertidísima! gracias por la visita! un besiño

Raquel López

¿No te parece que lo 'entretenido' tiene implícitamente' algo de adormecedor? Y, coincidiendo con El Viajero, la obra de arte, pienso yo, lo es en la medida que nos conmueve, nos transforma... En definitiva: una cosa es que el arte nos 'toque' y otra que 'toquemos' el arte.
De todos modos lo bueno es que algo nos emocione, nos atrape... y que nos dejemos atrapar totalmente por algo; si la vida no es riesgo... ¿para qué sudar?
Gracias por tu espléndido blog.

Ad astra per aspera

mmm no, raquel, la verdad es que cuando digo entretenido me refiero justo a lo contrario, jajajaja, pero entiendo por dónde vas, jajajajaja. un beso y bienvenida a este blog!