30 agosto 2007

El pato salvaje (1884). Henrik Ibsen


Quizá con menos concesiones que en Casa de muñecas, Ibsen consigue con El pato salvaje demostrar que no siempre la justicia tiene por qué resultar justa. El empeño de Gregorio Werle por destapar la hipocresía, aunque en ello resulte implicado su propio padre, desatará una espiral que sólo el suicidio de una niña podrá parar. Hermosa y enormemente cruel alegoría la que propone Ibsen, la muerte del inocente como redención para las penas de los adultos. Encarnada primero la redención en un pato, absurdamente encerrado en un desván, será la niña, Eudivigis, la que se sacrifique para que la falsedad del matrimonio de sus padres encuentre una salida. Es enormemente cruel el final, ese final desangelado en el que Werle, que en ningún momento se considera culpable por haber desatado la pesadilla, dialoga con el cínico Relling. Menos famosa que Casa de muñecas, es sin embargo esta obra de Ibsen un auténtico ejercicio de teatro moderno, con sus constantes referencias al pasado, ese pasado que acecha al presente de lo protagonistas, que les impide seguir adelante.

Biografía del autor (Wikipedia): Henrik Iben nació en 1828 en Skien, una pequeña ciudad al sur de Noruega, y murió en 1906 en la actual Oslo, entonces Cristianía. Se le considera el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más ha influido en la dramaturgia moderna, padre del drama realista moderno y antecedente del teatro simbólico. En su época, sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, obras que cuestionaban el modelo de familia y de sociedad dominante. Su padre, un próspero comerciante, se arruina cuando Henrik cuenta ocho años de edad y la familia debe trasladarse a una granja en las afueras de Gjerpen, única propiedad que logra salvar de la quiebra. Allí el pequeño Henrik deberá recorrer 5 kilómetros para asistir a la escuela y se convierte en un niño introvertido y solitario. En 1842 regresan a Skien, y Henrik, con 14 años, ingresa en un colegio religioso. Permanecerá en él hasta los 16 años, cuando las necesidades económicas le obligan a desplazarse a la pequeña ciudad de Grimstad para trabajar durante seis años como aprendiz de farmacia. Durante su estancia en Grimstad apenas se relaciona, acentuándose su carácter introvertido. Termina los estudios de secundaria y comienza estudios de medicina (que nunca terminará), se interesa por la literatura y escribe sus primeros poemas y obras dramáticas. De esta época son los poemas Resignación y En otoño y los dramas (de carácter romántico) Catilina y La tumba del guerrero (o El túmulo del héroe). En 1850 se traslada a Cristianía, donde, después de intentar retomar los estudios, a pesar de llevar una existencia de penurias económicas decide vivir de sus obras. Publica Catilina bajo el seudónimo de “Brynjolf Bjarme” que es mal acogida por la crítica y no consigue que sea representada. Colabora con el periódico de la Sociedad de Estudiantes Samfundsbladet y con la revista satírica de literatura y política Andhrimner. El 26 de septiembre de 1851 se representa por primera vez una de sus obras, La tumba del guerrero, en el Cristianía Theater. En 1852 consigue el trabajo de ayudante de dirección en el recientemente establecido Det norske Theater de Bergen, con el compromiso de estrenar una de sus obras al año. Estrena cuatro obras: La noche de San Juan (1853), una nueva versión de La tumba del guerrero (1854), La señora Inger de Ostraad (1855) y La fiesta en Solhaug (1856). En Bergen conoce a Susannah Thoresen, la hija de un clérigo, con la que contraerá matrimonio el 18 de junio de 1858. En 1857 realiza viajes de estudios a Dresden y Copenhague. En septiembre de 1857 regresa a Cristianía para hacerse cargo de la dirección artística del Cristianía Norske Theater hasta su quiebra en 1862. En 1858 estrena: Los vikingos de Helgeland . Ese mismo año nace su hijo Sigurd y en años siguientes publica sus poemas Paa Viddeme (En las planicies) y I billedgalleriet (En la galería de arte) y escribe el drama La comedia del amor. A la quiebra del teatro le siguen meses de penuria económica; solicita a la Universidad una beca para viaje de estudios, le es concedida y viaja al oeste de Noruega recopilando datos sobre sus expresiones folclóricas. Escribe y publica el drama Los pretendientes de la corona (1863. Según tema concebido en 1858). En 1864 abandona Noruega y se dirige a Roma, donde un año después se reunirá con su familia. Ibsen consideró no vivir en el ambiente luterano y conservador de Cristianía e inició un exilio voluntario de 27 años. En Roma residirá 4 años. En 1868 se traslada a Alemania, donde residirá primero en Dresde (1868-75) y más tarde en Munich (1875-78). Ibsen es ya un dramaturgo con reconocimiento internacional y sus obras se representan en diversos países de Europa. En 1869 viaja a Egipto invitado como representante noruego a la inauguración del Canal de Suez. En 1873 es elegido miembro del jurado de arte internacional en la Exposición Universal de Viena. En 1878 vuelve a Roma, esta vez para residir durante siete años. Es en todo este tiempo de exilio voluntario cuando escribe su principal obra dramática, sus dramas realistas y simbolistas. En 1891, a los 63 años de edad, regresa definitivamente a Noruega y en 1895 fija su residencia en Cristianía. En 1898 Cristianía, Copenhague y Estocolmo (las tres capitales escandinavas) celebran solemnemente el setenta aniversario de Ibsen. Sigue escribiendo, de esta época es su drama Juan Gabriel Borkman (1896). En 1900 sufre un primer ataque de apoplejía, al que le sucederán otros que irán minando su salud hasta dejarlo postrado en cama totalmente paralítico. Muere el 23 de mayo de 1906 a los 78 años de edad.

2 opiniones:

Viguetana

Ay, ésta no la conozco...
:)
Menos mal que escribes aquí, que si no, pensaría que te enamoraste del dedo gordo de un noruego...
:-P

Bicos

La mujer justa

hola vigue. lo cierto es que he vuelto con pocas ganas de resucitar a desesperada! pero seguiré estando por aquí!!!! bicos.