08 junio 2008

La mancha humana (2000). Philip Roth


Después de cerrar la última página de esta novela sentí un vuelco en el estómago. Hace años que escucho definir a Roth como el autor de "La mancha humana", como si fuese la mejor o al menos la más conocida de sus novelas. Con Roth tengo un problema, cada obra suya que leo me parece la mejor hasta que leo otra, y esta vez no es una excepción. Zuckerman es en esta ocasión un narrador moderado, mucho menos cáustico y cínico que en otras novelas. Porque su papel es contarnos la historia de Coleman Silk, un viejo catedrático que debe dejar su puesto, tras revolucionar la universidad y convertirla en un ejemplo académico, cuando es acusado de racista. Un comentario jocoso tiene la culpa, aunque desde luego Silk no es un racista. De hecho, oculta un oscuro secreto que volteará la historia hacia el final del libro. Pero el viaje que hacemos con Zuckerman hasta lo más profundo de Silk, hasta lo más profundo de América, es agotador, tremendo, maximalista, imprescindible. El personaje de Silk se va dibujando ante nuestros ojos lentamente, primero nos resulta ajeno, luego nos produce ternura, despierta nuestra compasión, a veces admiración, pero nunca, nunca, indiferencia. Roth le pega una auténtica bofetada a la sociedad americana, como suele ser común en su narrativa, con esta novela magnífica, en la que las convenciones, la hipocresía de una sociedad demasiado políticamente correcta se nos ponen ante los ojos sin tapujos, descarnadas. Coleman Silk despierta las iras de muchos de sus compañeros, pero, en realidad, no hace más que poner ante todos ellos las miserias que esconden en el más oculto de sus armarios. Desde la profesora francesa que le detesta, porque ni ella sabe que lo desea, al compañero cobarde que es incapaz de salir en su defensa, la galería de personajes del lado oscuro es un emocionado retrato de cuanto hay de falsedad en la sociedad moderna. Frente a ellos, Faunia, una ordeñadora de 34 años a la que la vida ha tratado como una mierda y que, sin embargo, se revela como quizá el personaje más digno de todos. Y, entre ellos, un Zuckerman atónito, por una vez, que nos guía casi sin darnos cuenta por este teatro de vanidades que, en el fondo, no nos resulta tan ajeno.

Biografía del autor: Philip Roth nació en Newark (Nueva Jersey) en 1933. Su familia, judía, acababa de emigrar de Europa cuando él nació. Estudió en la Universidad de Bucknell y después hizo un posgrado en la de Chicago, donde obtuvo una maestría en Literatura inglesa. Enseñará escritura creativa en las universidades de Iowa y Princetown. En 1992 se retira de la docencia y se dedica a escribir. En Chicago conocerá al novelista Saul Bellow y a su primera esposa, Margaret Martinson, de la que se separó en 1963. Ella morirá en 1968 en un accidente, pero siempre estará presente en la obra de Roth. Martinson es la inspiración para el personaje femenino en varias de las novelas de Roth, incluyendo a Maureen Tarnopol en My Life As a Man, y, muy probablemente, Mary Jane Reed (o "La Changa") en Portnoy's Complaint. Philip Roth es probablemente el autor más premiado de su generación. Dos de sus novelas han ganado el National Book Award; otras dos fueron finalistas. En 1990 se casó con la actriz inglesa Claire Bloom, de la que se separó en 1994.

13 opiniones:

Blasfuemia

Hace tiempo que tengo anotado comprarme algo de este autor. Después de ver "Elegy" y pensar que sería mejor, mucho mejor, el libro que la película; y ahora con el comentario tuyo, creo que puede ser buen momento para hacerme con algún libro suyo.

membrillu

Gran libro, sí señora.

Ad astra per aspera

es una pasada, en serio.

La Frontera entre China y Paris

Pues este libro tan tremendo es un homenaje a otro gran libro "El hombre invisible" de Ralph Ellison. Hay unos paralelismos increibles. Roth era un gran admirador de Ellison, con quien coincidió varias veces.
Saludos

Ad astra per aspera

gracias, frontera, no tenía ni idea... pero buscaré el libro de ellison!

La frontera entre China y Paris

De nada. Ya nos dirás si lees a Ellison

Ad astra per aspera

no lo dudes! un bico

La frontera entre China y Paris

En realidad no nos fuimos ¿adivinas quienes somos?

Ad astra per aspera

DIOS QUE ALEGRlA TIOS!!!!!!!!!

Raquel López

¡Cúanto lees! y que bien nos lo cuentas.
Mil gracias por iluminar estos caminos.

Ad astra per aspera

muchísimas gracias, raquel! un bico

LEOFUMOPIO

Hola me sumo la a los lectores de tu blog.
Yo de Roth , leí:
Elegía , me case con una comunista y el profesor del deseo. Me gustaron mucho , pero siento que las obras de Roth se deben leer en un orden , es así ¿Alguien tiene la respuesta?
Mujer Justa otro gran libros
Saludos:
Devolución y préstamo

Ad astra per aspera

hola leo! la verdad es que seguramente alguien nos cuente en qué orden deben leerse... porque es cierto que Zuckerman da saltos en el tiempo, pero seguramente ordenados. bicos y gracuas por pasarte.